Fue una jornada muy fría pero con un sol radiante que nos acompañó hasta caer la tarde.
De todas formas no impidió que la gente se acercara a conocer y disfrutar de la ceremonia de la Pachamama y los diferentes grupos de danzas y músicos.
Realmente un día de fiesta. Entre artesanías, carnavalitos y comidas típicas reinaba el clima de hermandad y hospitalidad.
Entre las actuaciones brilló el ballet de folclore "Luz del alma por las escuelas", integrado por jóvenes-adultos con capacidades diferentes.
También el ballet del Espacio Cultural TINKUNAKUY que nos ha deleitado con una danza guerrera en que la sangre derramada sirve para alimentar a la Madre Tierra.
Los alegres colores de las vestimentas de las collas, una dulce música y sus danzas nativas fue la propuesta de la Asociación Jujeña Paz y Solidaridad
Como curiosidad llamó la atención que en la misma plaza enseñaran al público a tejer. En ese puesto se podía ver un telar típico.
Sin duda un momento sumamente especial y único para no desaprovechar.
Recorriendo la plaza se lucían las vasijas de barro, bellísimas por sus formas y figuras pero las agrupaciones que han trabajado para esta celebración fueron por más. Juntan llaves para realizar la imagen de la Mujer Originaria y donaciones de libros, útiles escolares, ropas, alimentos no perecederos para las comunidades aborígenes. Y ya tienen como objetivo de viaje llevar estos donativos a la provincia de Salta.
Un gran día para transmitir y descubrir que la Madre Tierra sufre por nuestros egoísmos, por la indiferencia, por la contaminación, por el abuso, pero estamos a tiempo para honrar a sus ríos, sus animales y sus verdes.
Estamos a tiempo para aprender de nuestros ancestros, de los pueblos originarios, su forma de amar, respetar y cuidar la tierra. Aun estamos a tiempo.
María Teresa Rius