Este jueves 2 de junio llega a las salas de cine "Desbordar", un filme basado en una historia real que tuvo lugar a fines de la década del 80, donde un grupo de psicólogos creó un taller de escritura en un hospital neuropsiquiátrico.
Del taller en cuestión surgió la revista "Desbordar" que da título a la película, que se vendía en los kioscos de diarios y en la que escribían los propios internos, personalidades de la cultura, académicos y médicos de la salud mental.
Así, "Desbordar" dejó una importante huella en este campo durante los años que se editó, e incluso hasta el presente.
Fernán Mirás y Manuel Callau encabezan el elenco de la cinta de la que también participan, por ejemplo, Juan Alberto Badía y Fernando Bravo.
Con idea original y guión de Alex Tossenberger y Gregorio Kazi y dirección de Tossenberger, la película contó con el apoyo de instituciones como la Organización Panamericana de la Salud, la Secretaría Nacional de Derechos Humanos, el Instituto Nacional contra la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia, la Secretaría de Cultura de la Nación, la Organización Mundial de Personas con Discapacidad, la Comisión de Derechos Humanos de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.
"'Desbordar' es una gran historia, altamente cinematográfica, con elementos para ser pensados aquí y en cualquier parte del mundo, porque tiene la potencia de los ideales de unos jóvenes", explicó el director del filme.
"El efecto de la palabra, la creatividad, la libertad de expresión, la poesía, la dignidad de las personas puedan trascender los muros del manicomio; trasciende en sí mismo la voluntad y el espíritu verdadero de todos los pueblos", agregó el mismo Tossenberger.
Entretenimiento y Cultura para Periodismo.com
Niño que juegas
No quieras saber más de lo que sabes
Basta que seas abrigo para unas manos que se agitan
Y que de miedo tiemblan
No preguntes qué pócima he bebido
En qué cárcel me han vaciado el cuerpo
Mi condena es tu condena
La de Cronos, la de Kairós, la de Aión
Nada más sabio que el refugio donde habitas
Donde la inocencia es puro olvido
Donde todo insiste en perdurar
No mires esta piel que se deshoja
Y ríe sin temores
Que el tiempo se detiene