El Museo Nacional de Bellas Artes es quizás uno de los lugares de Buenos Aires que no pasan inadvertidos en cualquier recorrido por la ciudad. Pero no debe ser privilegio de algunos pocos turistas sino de todo aquel aficionado a las artes visuales. La avenida Figueroa Alcorta le da la distancia visual para emerger entre los árboles y el césped que lo rodean, formando un microclima de aire puro entre la vasta atmósfera de smog del cordón de arterias que lo separan.
La exposición "Latitudes: Maestros Latinoamericanos en la Colección FEMSA" que se inauguró el 4 de noviembre y finalizaría el 4 de enero, ha sido prorrogada para el 25 de enero dado el éxito de la convocatoria que ha tenido.
Ocurre que en esta exposición, la cual abarca un período desde las vanguardias del siglo XX hasta los 80, convergen una gran diversidad de las prácticas artísticas de países como México, Colombia, Argentina, Uruguay, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Brasil, Cuba y Chile. Es muy probable que el visitante se encuentre con varios ejes temáticos tales como las influencias del Cubismo en los pintores de América Latina, el retrato y el paisaje como testimonio de identidad, la aportación estética de Latinoamericana al arte universal, la incorporación del Surrealismo en la plástica latinoamericana y la Abstracción e Informalismos.
En esta exposición perteneciente a la colección FEMSA, (Fomento Económico Mexicano S.A.) se puede apreciar el desarrollo artístico y la riqueza estética alcanzados por destacados artistas latinoamericanos como Diego Rivera, Joaquín Torres García, Ángel Zárraga, Pedro Figari, Armando Reverón, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, Fernando Botero, Leonora Carrington, Remedios Varo, Frida Kahlo, Leonor Fini Wilfredo Lam, Roberto Matta, Agustín Lazo, Guillermo Meza; Alfonso Michel y Olga Costa, Joaquín Torres García, Francisco Matto, Carlos Mérida, Alfredo Hlito, Guayasamín, Jacobo Borges, Armando Morales, Rufino Tamayo, Pedro Coronel, Arcangelo Ianelli, Luis Tomasello, Jesús Soto, Rómulo Macciò e Ibere Camargo.
Durante estos meses, la exposición estuvo acompañada por un ciclo de cine mexicano organizado en forma conjunta con la embajada México y coordinado por Pablo Hofman que culminó el 26 de diciembre último. Se proyectaron filmes del nuevo cine mexicano, como Bajo California. El límite del Tiempo (1999), de Carlos Bolado, Del olvido al no me acuerdo (1998) de Juan Carlos Rulfo, Rito Terminal (1999) de Óscar Urrutia Lazo y XV en Zaachila (2002) de Rigoberto Perezcano.
El Museo Nacional de Bellas Artes se encuentra en Av. Del Libertador 1473, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y lo más importante, la entrada es libre y gratuita.
Más información en http://www.indexarte.com.ar/eventos/184/latitudes:-maestros-del-arte-en-el-mnba.htm
Por Ricardo Cardone
Fuiste recubriéndome
mármol de furia y pena
pedestal de hielo
deshojándome en espinas
en pétalos exactos
en piedra movediza
en claves de mí
Fuiste derritiéndome
tallo a tallo
asfixiando las haches
respirando bronces agitados
aire rancio
agónicos silencios de cursivas
Fuiste negra blanca y fusa
amalgama
tres compases
un cielo a cuatro espacios
infierno en cinco líneas
silencio de redonda
cincel en si bemol
Talabas cada letra –cada músculo–
transcribiste un do en menores
un tres por cuatro
aliviaste una nota –la primera–
acentuaste otra nota –la olvidaste–
elegiste el cincel como palabra
el martillo una vez
y otra vez
y otra más
Golpeabas cada letra con mi nombre
la armonía de la roca deformada
–el hielo en andante–
rescataste mi boca
mi cuello de sílice
mis dedos intactos
músculos convexos
–mineral revelado–
relevado y converso
transportado
a tu lengua
Olvidaste el líquido –la piedra–
la pared uniforme
la incisión primera
la magnífica obertura de los labios
el color amarillo
lentamente
el color amarillo
y me cubriste de forma
–sin arcilla–
colosal y desnudo
–sin arcilla–
como un desierto en otoño
lentamente
en otoño
Quebrantaste la furia –las piernas–
tu deseo de única
y giraste aliviada
tan creadora y tan dueña
yo, de mí,
tan perfecto y esclavo
de unos dedos de artista
manos en gubias que huelen
a vacíos paréntesis
a inmóviles ocres
a disonantes duetos
en claves de mí
Huele a mármol
ahora huele a mármol
a tiempo asimétrico
a lluvia de erres
a tinta esparcida
Huele a huesos tallados
a notas ligadas al óleo
a tiempo fuerte pasado
a tiempo débil presente
Pero la oración era otra
el bloque aún misterio
mi cuerpo tu mente
solo de piano tus manos
subrayándote a tiempo
golpe a golpe –al unísono–
el tallo inminente
la raíz desterrada
La oración era otra
destallabas palabras
buscabas savia en el verde
–en el mármol–
desconocías la piedra
te licuabas en notas
en metros
en centímetros
si es que estabas
o no
Me veías humano –tan piedra–
conjugabas mis músculos
descubriste el espejo
el velo descorrido
la quinta aumentada
el cincel en el piso
el punto y aparte
tus brazos pulidos
tus ojos concéntricos
–el túnel–
tu mano en la piedra
–el lienzo–
el ocre en tu pecho
–los ocres–
No he podido imitarte
tallarte en el aire
quitarte la piedra
preferirte en bemoles
subirte una escala
–las eses por ces–
escribirte en mayúsculas
en puntos suspensivos
en cuerdas sostenidas
en mi mayor
Un conjunto de verdes
amarillos y otoño
te descorren el velo
el mármol por lienzo
el cincel por pincel
y mis dedos –martillos–
en colores ahogados
sobre el blanco dibujan
tus manos de piedra
tu cuerpo de ocre
tus ojos cerrados
azules cerrados
quemando las horas
frente a un mismo espejo
golpeando la piedra
–el hielo–
tallándome.