La tercera noche de Cafayate no tuvo desperdicio. En una noche que superó las expectativas de los organizadores, más de 5.000 personas se dieron cita en la Bodega Encantada para compartir una nueva serenata a los valles.
Toc... Toc... permiso serenata. De este modo Cafayate Canto abrió una nueva jornada de la Serenata a Cafayate con el vals Alma de Luna que fue acompañado por el baile improvisado de Aidé Carolina Moya, La niña de la Serenata, a quien todos bailan y cantan junto a Ignacio Tiberi que lució un elegante traje de gaucho salteño.
Luego, con un bagaje importante de chacareras, llegó el turno del solista tucumano Leandro Robin, quien alegró y levantó con su potente voz a toda una platea que se animó a hacer palmas al ritmo de Entra a mi pago sin golpear, Flor de Cenizas y Chaca que machaca chacarera. "Estoy muy contento y agradecido con la comisión que me tiene en cuenta año a año" dijo el coronado de gloria que fue acompañado en el escenario por Luciano Acosta (coros y bajo), Martín Calvo (guitarra), Yaro Carrera (guitarra) y Juan Manuel Palacios (percusión).
Los duendes salteños y los diablos de Humahuaca, conjugados con el sonido de la puna, también se encargaron de levantar al público que se dio cita en el escenario Payo Solá.
Tomas Lipan volvió engualichado a las montañas de pan mineral, donde una luna de cal miraba celosa su corazón desvelado. Con su rostro, que representa la historia y la cultura de sus ancestros, y su canto supo ganarse el aplauso de miles de personas que siguieron eufóricas su show.
El momento de emoción se dio cuando cantó Jujuy Mujer, con lo que enamoró a los valles calchaquíes. Los pañuelos al aire y los gritos de las mujeres coparon el aire de la bodega, después agitó a la platea y la popular cuando invitó al escritor, músico y recitador Fortunato Ramos que es uno de los más importantes difusores de la cultura de la Quebrada y Puna Jujeña, con el que interpretó Warmisito, Ochimbachica y Saltadito en Erque , con dos erques a capella en el escenario (uno de Fortunato y otro de uno de sus músicos) mientras él acompañaba con una caja.
Pasadas las 3 de la mañana, llegó para el gusto de sus admiradoras el carismático y talentoso Abel Pintos, quien presentó su más reciente y premiado CD Re-evolución, con el que ya alcanzo el disco de Oro, galardón que lo recibió ni más ni menos que en el escenario Atahualpa Yupanqui de Cosquín en 2011. La gente de pronto colmo las sillas de la bodega y acompañó éxitos como Soledad, Peregrinos, Aventura, No me olvides, Bailando con tu sobra (Alelí), Tu voz y Bella Flor, entre otros.
Él, que sin lugar a dudas representa a la nueva camada joven, se mostró muy contento y agradecido de la gente. Es un momento muy especial para mí, dijo Pintos en el escenario. Estamos en una nueva etapa y su respeto hoy nos hace muy feliz, agregó.
La madrugada llegaba poco a poco y subieron a escena el Grupo Emerger, una agrupación bonaerense de folclore nacional y latinoamericano. Luego siguiendo con la línea latinoamericana, por primera vez la serenata recibió a cuatro mujeres vestidas de azules como el cielo que sutilmente clareaba y anunciaba el amanecer. Mullieris con formación renovada y en pleno debut desparramó sus chacareras santiagueñas, gatos y cumbias.
La noche prosiguió con Vira Vira; el dúo Los Changos que interpreto canciones de sus cinco CD. El diablo de los Bombos, Estrellita y Anaranjado fueron el delirio de cientos de mujeres que con gritos acompañaron a Franco Barrionuevo y a Luis Paredes. Su show fue muy esperado, tanto que tuvieron que hacer varios bises antes de bajar del escenario.
Ponchos salteños por doquier se divisan en toda la Bodega Encantada que superó ampliamente la asistencia del público (más de 4.500 personas) siendo una de las mejores noches hasta el momento, en cuanto a concurrencia.
Menos la noche espejo
Todo es arena movediza
Pantano de víboras
Un descampado que ahoga
Menos la noche que muerde sin veneno
Todo me rodea como legión de colibríes
Zumban tiesos en mis oídos
Tanta belleza aturde
Menos el secreto de la noche
Toda confesión es viva voz
Sepan que he cometido el peor de los pecados
He sido feliz
Ahora pago mi culpa
La culpa del temor perdido
Vuelvo pródigo a los brazos que me guían
Menos la noche impura