Será por eso que siempre se la criticó por mirar al mar en vez del centro, por esperar eternamente como Penélope a un Ulises que nunca llegará y olvidarse de su interior, de aquél que le sostiene la espalda para que no caiga, de ese otro que silenciosamente la va engrandeciendo para que ella, frente al puerto, aguarde los vientos del norte que tan olvidada la tienen.
Mientras tanto, en el centro, adecuado sería decir en el sur, la vida continúa a ritmo constante generando esas riquezas de las que Buenos Aires siempre se entera tarde y mal, aquellas que hacen al arte inmediato y próspero, aquellas que la tierra agradece por la constante memoria de sus pueblos y sus artistas, que en definitiva juegan a las escondidas detrás de los infinitos rascacielos de la enceguecida metrópoli.
Mientras Buenos Aires espera, el sur, mejor dicho Trelew en este caso, sigue sometiéndose al invalorable designio de no soportar lo estático del tiempo; sus artistas, aquellos a los que poco les importa la trascendencia en algún medio gráfico, siguen inquietos demostrando que el arte, por sobre todas las cosas, es agua en movimiento, como un río que continuamente debe llegar al mar, aunque en ese mar lo surque un muelle con una Penélope ciegamente ilusionada.
Milton Frintt comenzó sus trabajos escultóricos al oeste del país allá por el año 1978 en Chacay, provincia de Chubut. El tiempo ha pasado gracias a su cincel y por aquellas causas del destino ha montado un humilde taller en el extremo opuesto de la provincia, Trelew, donde trabaja asiduamente en su maravilloso arte de tallar la piedra.
Ardua tarea será la del artista olvidado por las grandes luces de la ciudad. Pero nunca es poco si se detiene el tiempo en algunos segundos para admirar su obra. En estos días, Milton Frintt se encuentra tallando la obra de Ceferino Namuncurá, "El beato", que seguramente, tal sus palabras, será para participar en algún certamen de artes plásticas del corriente año.
No pedimos que algún certamen reconozca la invalorable obra de Milton Frintt acerca de los motivos inherentes a la cultura argentina, lo que sí imploramos es que alguna vez aquella Penélope que espera a ese Ulises que no llega se retire del muelle y comience a ver a esos otros Ulises que esperan deje de tejer en vano.
Mitlon Frintt es de Trelew, Chubut, Argentina. Un artista a tener en cuenta cuando queramos hablar de escultura argentina.
Por Ricardo Cardone
Si tan sólo la venganza
torciera al destino
Nada cambiará de sendero
Ninguna lluvia moja por compasión
La piedad sólo anida en la sangre del hombre
Toda ley es violenta
Jamás la tierra lamentó una muerte
Todo verde es invasivo y cruel
Como el diente que muerde el cuello
Como la piedra que por la fuerza asfixia
Es un hueso vacío de amor
Un hueso sin la duda opaca del olvido
Es herida que como huella aflora
Yorick alza la voz que nadie escucha
Mira Hamlet sus ojos huecos
Con devota pena