"Estamos convencidos de que los deseos más hondos de fraternidad, de solidaridad, de paz y de justicia, que en estos días navideños expresamos abiertamente, no se harán realidad si no empujamos entre todos en la dirección que nos señala la Estrella de Belén, y escuchamos agradecidos e inquietos el llanto de un niño frágil en brazos de una madre joven que nos recuerda tantos llantos ocultos, tantas lágrimas aún sin enjugar, tantos dolores sin redimir", advirtieron en un mensaje conjunto el obispo-prelado de Humahuaca, monseñor Pedro Olmedo Rivero y el presbítero René Ruiz, interinamente a cargo del gobierno de la diócesis de Jujuy.
No obstante, reconocieron que "hay un lugar aún para los sueños, sueños renacidos en el corazón de todos los hombres y mujeres de buena voluntad que conocemos, cuyos rostros se nos hacen tan cercanos. Sí, hay un lugar para la esperanza, una esperanza en flor, estrenada cada día. Y hay esfuerzos colectivos, luchas solidarias en muchos rincones de nuestra pequeña geografía. Si no, ¿Cómo seguir creyendo en la fuerza oculta de cada navidad?"
"Muchas certidumbres se nos han quebrado, pero queda en pie la verdad más honda de que Dios es Amor y se complace en demostrarlo en su hijo Jesús, nuestro hermano, pequeño, pobre, impotente en todas las navidades de la historia: y nos invita, hoy más que nunca, a abrir nuevos caminos a este amor solidario que dé razones de nuestra esperanza en un mundo desesperanzado", subrayaron.
Por último, monseñor Olmedo Rivero y el padre Ruiz, en nombre de monseñor Marcelino Palentini, quien se recupera de una operación, desearon a los jujeños un año nuevo donde "todos construyamos una Provincia en la paz auténtica, fruto de la justicia, la verdad, la libertad y el amor".