Las muestras que este jueves se inauguran en el Museo de Bellas Artes (Belgrano 992) se inscriben en una línea curatorial que aborda el entramado ideológico-estético del arte moderno, con la presentación de producciones de dos artistas argentinos representativos del arte rioplatense de inicios del siglo XX, Raquel Forner y Alfredo Bigatti, y dos artistas de Salta, Ana Cárdenas y Luis de la Fuente, quienes plasman en sus obras los últimos momentos de esa centuria y los primeros del siglo XXI, respectivamente.
Margarita Lotufo, directora del museo, explica: "En las décadas iniciales del siglo XX el pensamiento de la modernidad presenta un panorama en el que se evidencian grandes grietas surgidas de una actitud crítica con respecto a las debilidades del planteo moderno. Se afianza en esta época la actitud netamente moderna de creer que se puede a través de la lucha, la denuncia y la defensa apasionada de la vida y un mundo mejor, fortalecedor del discurso inaugural de esa modernidad".
Allí se ubica Raquel Forner, quien entre 1936 y 1957 propone una obra pictórica que es clamor, dolor y denuncia de un mundo donde la muerte y la destrucción reemplazan la instauración de la vida. Estas pinturas evidencian el compromiso de la artista con la humanidad toda y se instala en la propuesta de denuncia y compromiso universales.
Las imágenes surgen dentro de una composición estricta con planteos surrealistas y metafísicos, y construyen un mundo de horror y aflicción.
Alfredo Bigatti, en la misma época, propone una poética menos dramática pero no menos comprometida que la de Forner. En sus obras escultóricas, que van desde lo monumental (monumento a Bartolomé Mitre, monumento a la Bandera en Rosario de Santa Fe) hasta el retrato, se evidencia la búsqueda de nuevas formas de manejar el lenguaje plástico y la ruptura con las vanguardias históricas europeas. Esa misma estética puede verse en sus pinturas y grabados. Su propuesta artística constituye un enlace coyuntural entre el pasado y el futuro del arte argentino, ya que instala nuevos modos de decir y de hacer arte.
No repares en mí como en tus letras
en cada signo que cierras en mi cuerpo
en el vacío de tus brazos en paréntesis
en el mudo abismo de las comas
en mi punto solitario y aún latente
en tus puntos más seguidos, tus apartes
No nací ni siquiera con mayúsculas
con el grito asfixiado de una hache
respiro miedos, ces, vocales
rebeldes erres que huelen a rabia
a error repetido
a orror hortografico
a ríos revueltos
a restos de vos
No aprendí a leerte
punto y coma
a separar de mí tus propias sílabas
buscarte fuerte y vocal y abierta
hallarte débil vocal cerrada
Me animaré, en cambio, a reescribirte
a enajenar tu lengua de mi boca
hablarte en tres idiomas acentuarte
exclamarte en otros tres interrogarte
qué será de vos
qué será de mí
si dejáramos de ser
tan dos puntos
consonantes