El remitente misterioso y otros relatos inéditos, una obra de Marcel Proust (1871-1922) apareció en el otoño del 2019 en Francia. Los relatos resultan ser descartes de Los placeres y los días, obra que fue publicada en 1896, los textos estaban en poder del editor Bernard de Fallois (1926-2018), quien junto a los herederos revisó en los archivos familiares y decidió que se publicaran los escritos para evitar que fueran a parar a una subasta.
En estos relatos podremos ver a un Proust de sólo 22 años ocupado en el tema de la muerte y preocupado, lamentablemente, por su homosexualidad que decididamente lo atormantaba.
Los lectores del genial Marcel Proust podrá percibir a un autor ensayando otras formas literarias que luego no aplicaría en sus obras: alegorías, cuentos de hadas y fantásticos, por ejemplo.
Podríamos preguntarnos por qué Proust no publicó estos textos. El editor expresó que el predominio de cuestiones ligadas a su homosexualidad cuando aún vivía con sus padres y quizás la idea de no cargar su libro con un solo tema pueden haber sido los motivos. Fraisse sostuvo que si bien esta obra aún no se da la suntuosa maestría y la perfecta madurez de En busca del tiempo perdido, se sacia nuestra curiosidad de ver cómo comenzó el genio, es como si encontráramos una libreta de dibujo del joven Leonardo da Vinci.
El remitente misterioso y otros relatos inéditos se publicará en España el 21 de enero y en los próximos meses llegará a la Argentina.
Ahora la noche, costa inasible
Ahora la mirada, cauce turbio
Ahora la razón, madera dócil
Huraño globo de arena
Cree saber y no sabe
Con sueño manso cargó su lastre
Con años cóncavos cargó su espalda
Ahora busca al sol que esculpe en la madera
El breve remanso donde el cuerpo estalla
No descansará su honda hasta abatirlo
Hasta que su sombra sea polvo que la mano frote
Hasta que olvide
Cuántos giros necesitará para encontrarse
Yo sembraré mis pies en esta orilla
Y en mis ojos guardaré el misterio de su encanto
Volveré al dibujo de unos dedos con crayón
Al cuatro escrito al revés
Y extrañaré aquella forma esquiva del pasado
Aquella piel esmeralda que madura
Y esta piel urgente que envejece