La pintura con efecto óptico 3D, considerada como la más grande del mundo, viene exhibiéndose en el estacionamiento del centro comercial MegaPlaza y permanecerá hasta este domingo 24 de octubre con el objetivo de que grandes y chicos puedan interactuar con ella y tomarse fotos con esta obra que recrea un paisaje de elementos precolombinos.
Esta pintura anamórfica, llamada así debido a que quienes la ven desde un ángulo particular y provistos de una cámara fotográfica o filmadora pueden tener la sensación tridimensional de la misma, fue elaborada por siete jóvenes artistas del grupo Arte Aplicado, bajo la dirección del artista plástico César Paredes, quien el año pasado hizo una pintura pavimental (sobre pavimento) de Machupicchu y Chan Chan, con la misma técnica de la anamorfosis.
La obra, que en realidad es totalmente plana, recrea un escenario peruano precolombino, en el cual las personas pueden introducirse como si se tratara de una maqueta.
Asimismo, pueden interactuar con sus elementos por su efecto óptico 3D, sentándose sobre el andén, lavándose las manos en el río, cogiendo un muro o acariciando un animal.
La extraordinaria pintura que mide 832 metros cuadrados batió el record logrado el año pasado en Alemania, cuya pintura anamórfica midió 750 metros cuadrados por lo que los artistas esperan que la obra sea incluida en el Libro de Record Guinness.
César Paredes, artista plástico que dirigió la realización de esta obra sin precedentes en Perú, señaló que el objetivo de este trabajo es fortalecer la identidad cultural y ponerla ante los ojos del mundo.
Qué ángel convocará a todo el universo
Quién le dirá a Belcebú que calme a este cielo que estalla
Hoy todos los mares se agitan como pena
Este vacío apaga cualquier sol
Que la tierra no se aferre a mi pie
Que cierre su boca hambrienta de despojos
No hay nada en este cuerpo que pueda alimentarla
Pedro sostiene firme la cuerda que gobierna
No oirá la voz quebrada de Luzbel
Ningún ángel contemplará el error
Ninguna divinidad es perfecta
Quién podrá devolverle la leña al árbol
En qué arena la soledad borrará mis huellas
Este desierto lleva el nombre de mis muertos
Que no regresan
Que me abandonan