Con su orquesta de cámara folclórica, batería, guitarra, bajo, trompeta, saxo, flauta traversa, bombo y bandoneón, el Chango Farías Gómez se hizo presente en el Festival de La Salamanca con una propuesta innovadora del repertorio folclórico tradicional. Fue así que el público pudo disfrutar de una versión de Nostalgias Tucumanas con base de improvisación de cada uno de los integrantes, con fuertes influencias jazzísticas. El Mono Izarrualde, un concido amigo del Chango en flauta traversa, hizo recordar aquellas formaciones de alto vuelo que siempre tuvieron las orquestas del Chango.
A pesar de que el Jacinto Piedra es un escenario con fuerte arraigo de chacarera, el Chango se despachó con una original versión de Garúa, aquel tango de Cobián y Cadícamo en la voz del baterista Jerónimo Isaurralde.
Las chacareras La Vieja y La Oncena también pasaron por los arreglos de Los Amigos del Chango, su grupo, que tiene previsto lanzar su CD para abril.
Con fuerte contenido crítico en cada una de sus apreciaciones, el Chango no olvida nunca que su movimiento folclórico MPA, Músicos Populares Argentinos, que tanto aporte le hizo al género y que tanto costó que los gestores del género comprendieran sus ideas de universalidad, recién ahora es comprendido por los críticos y los músicos, como sostiene al decir que en realidad nada es tan puro, ni el mismo folclore, ya que éste en sí mismo está compuesto por instrumentos foráneos. Esto, más allá de ser una debilidad del género, es en sí una fortaleza por el crecimiento y el vuelo que le otorga el aporte de otras corrientes, como los instrumentos eléctricos y las estructuras musicales que el jazz, por ejemplo, le aportó.
No dejó pasar inadvertido su descontento por la enajenación del tango, un género de patrimonio nacional que a partir de ahora pierde sus derechos de comercialización. Sostuvo que el 3,5% del producto bruto interno del país está compuesto por la música, un volumen mayor que la pesca, por ejemplo, y que es inconcebible que aún hoy no se considere al músico como un trabajador.
Los músicos deben seguir adelante en sus proyectos, porque algún día se les va a reconocer todo lo que le dieron al género, sostuvo en la conferencia de prensa. Mientras tanto se venía el bis. Y una versión del El humahuaqueño que terminó en ritmo de huayno levantando al público y llevándose los merecidos aplausos, esos que a todo músico le deben llegar algún día.
Ricardo Cardone
Enviado especial
Nada antes de antes
Cuando antes era un silencio rojo seco
Una mancha herida en la madera de un cajón
Un montón de ropa de antes
Tela roja oscura una sobre otra y otra
Un cajón cerrado
Nada antes de antes
Antes del primer abrigo escrito
Un pulóver de papel arrugado
Unos guantes de escribir
Un pañuelo sucio de miedo
Antes de antes frío seco como tinta
Una bufanda de lana antes del cuello
Cuerpos colgados de una máquina de escribir
Antes nada de antes sólo un punto
Final