La esencia de lo cotidiano en la obra de Antonio López
Ferviente admirador de la pintura clásica española, realiza su obra basándose en el realismo e incluso en el hiperrealismo, pero permitiendo el asomo del informalismo y la abstracción.
La obra de Antonio López es difícil de enmarcar en un sólo estilo. Sus trabajos los desarrolla durante períodos prolongados de tiempo, incluyendo décadas de ardua labor, procurando obtener en ellos la esencia de aquello que nos rodea. Su búsqueda meditada la realiza con un tratamiento puro de los detalles que le permiten conseguir su objetivo final.
Ferviente admirador de la pintura clásica española, en la cual destaca a Velázquez, realiza su obra basándose en el realismo e incluso en el hiperrealismo, pero permitiendo el asomo del informalismo y la abstracción. Incluso se lo considera el padre del hiperrealismo español. Sus temas artísticos se basan desde Madrid hasta los objetos cotidianos, destacándose incluso con los retratos.
Este multifacético pintor resume su forma de trabajo con sus típicas palabras "una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibilidades". Con esta frase explica el por qué de su afán por obtener la esencia de los objetos representados en sus creaciones y su demora en culminarlas.
Nacido en Tomellosos, Ciudad Real, en 1936, fue fuertemente influenciado por su tío pintor Antonio López Torres, de quien tomó el gusto por la pintura. En 1950 ingresa a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde conoce a los artistas Enrique Gran, Amalia Avia y Lucio Muñoz. Los cuatro en conjunto conformarían la llamada Escuela Madrileña, célebre generación de artistas.
Por Marcelo Ferrando
11-01-2008
Fuente:
ArteSpain
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