Las enfermedades de ''Las Meninas''
El jefe de pediatría del Hospital Infanta Elena de Ourense realizó un estudio sobre los personajes que aparecen en el cuadro de "Las Meninas", de Diego de Silva Velázquez.
El jefe de pediatría del Hospital Infanta Elena de Ourense, Federico Martinón Sánchez, realizó un estudio sobre los personajes que aparecen en el cuadro de "Las Meninas", de Diego de Silva Velázquez, simplemente por su apariencia física, gracias a la gran perfección de la obra del genial pintor sevillano. Según Martinón, toda la escena gravita en torno a la Infanta Margarita, que aparece radiante y en magnífico estado de salud en el centro de la obra, a la que el pintor está retratando, con multitud de personajes secundarios a su alrededor, que presentan síntomas de distintas dolencias. Al fondo se refleja en un espejo la imagen del monarca, Felipe IV, que entra por una puerta, acompañado por su esposa. "El rey aparece completamente demacrado, por sus dolencias físicas y los problemas de Estado que arrastraba, por la situación política complicada en la que se encontraba España. Está completamente hundido. Por eso contemplaba a la Infanta Margarita como la gran esperanza, que era la heredera; en ese momento no había varón".
Martinón describe a la infanta Margarita como "una niña normal, guapa y atractiva, que pierde algo de belleza cuando la retrata de adolescente. Pero es mucho más guapa que todos los Habsburgo, que con tanta consanguinidad eran bastante feos. En ella no se aprecia ninguna anormalidad, hasta donde se puede llegar a través de la pintura".
Monarca hundido
Esta imagen contrasta con la del monarca, que aparece "completamente hundido, en primer lugar porque tenía un carácter plenamente depresivo, que lo llevó a permanecer dos semanas de rodillas ante su propio panteón. Y, por otra parte, se encontraba ante una situación muy compleja, porque el imperio se le iba por todas partes, había perdido el control sobre la España interior y la exterior. Acumulaba pérdidas y fracasos, de forma permanente".
En primer término están los dos enanos, que "son patológicos", Mari Barbola, de origen alemán, que estaba al servicio de la reina, y Nicolás Pertusato, que le está dando con el pie al perro. Mari Bárbola "padecía la enfermedad de la condroplasia. Tiene unos rasgos toscos y muestra que hay subnormalidad. Presenta una expresión de vanidad, pero hay necedad completa".
Patologías
Establece el diagnóstico diferencial de estos personajes con otros enanos que pintó Velázquez, como "Sebastián de Morra, que tenía la misma enfermedad, pero muestra en su cara inteligencia, suspicacia... En cambio Diego de Acedo, tiene la cara normal y seudoacondroplasia. Francisco Lezcano, llamado El Niño de Vallecas, también retratado por Velázquez, no tenía una enfermedad ósea, sino un hipotiroidismo clarísimo y era subnormal. Está con la cabeza abandonada, echada hacia un lado".
Nicolás Pertusato tenía doce años en el momento que hizo Velázquez el cuadro. "No cabe duda de que era un enano, como puede apreciarse si lo comparamos con la Infanta Margarita. Es mucho más pequeño. Hay quien suscitó que podía tratarse de un niño. Tiene aspecto grácil, delicado, es bien proporcionado y con una carita como de muñeca. Eso es propio de los que tienen déficit de hormona de crecimiento. Y además se sabe que tenía un hermano, que se llamaba Cristóbal, que también era enano. Lo más probable es que padeciese una de las formas hereditarias, ligadas al gen de la hormona de crecimiento".
La Cruz de Santiago
El pediatra ourensano resalta que el perro era un noble mastín español, que aparece en primer plano, adormecido. Y el cuadro también ofrece la imagen del propio pintor, Diego de Silva Velázquez, vestido de negro. Tiene en el pecho la Cruz de Santiago, que era el honor más codiciado que existía para los hidalgos, que le concedieron dos años después del momento en el que pintó el cuadro, por lo que se la añadió el artista más tarde.
Federico Martinón afirma que el cuadro refleja una atmósfera familiar y armonía. "Es como una continuidad del sólido orden cotidiano interior de palacio, donde está todo tranquilo, frente al ruido y a la catástrofe exterior". Por otro lado, "también se ve el asfixiante y rígido ceremonial cortesano de la época. Incluso llegaron a decir que expresa el discurso vital de cada uno de los protagonistas".
El pediatra considera que hay que interpretar el cuadro de Las Meninas como "una réplica de la realidad, pero al mismo tiempo presenta tal veracidad que es como una realidad sucedánea que vemos a través de una ventana. No vemos la pintura que hizo Velázquez, sino lo que estaba pintando".
07-02-2008
Fuente:
Faro de Vigo
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