Por Melina Sullivan
Medio centenar de cuadros pintados por artistas holandeses salen a la luz en el Museo del Prado, Ruiz de Alarcón 23, 28014. El museo madrileño conservaba las obras, las más representativas de su colección de pintura holandesa, en sus almacenes, pero desde hoy presenta una "escuela" prácticamente desconocida en las colecciones españolas. Es un acontecimiento que aporta algo de brillo a los rincones más ocultos del Prado.
Es una exposición organizada con motivo del préstamo de la obra "Compañía del capitán Reijnier Reael y el teniente Cornelis Michielsz Blaeuw", del Museo Rijksmuseum de Amsterdam. El museo holandés permitió al Museo del Prado, hasta el 28 de febrero de 2010, contemplar esta obra maestra, firmada por Frans Hals y Pieter Codde, debido a los trabajos de remodelación que se están llevando a cabo en él, hasta el año 2013.
La pintura, que pertenece al tipo de retrato de grupo conocido como "Compañía de milicianos", característico de la pintura holandesa de los siglos XVI y XVII, se exhibe anexa a la exposición "Holandeses en el Prado", compuesta por 56 obras seleccionadas en un intenso trabajo de investigación que ha durado seis años, llevado a cabo por la conservadora Teresa Posada.
La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 11 de abril; su recorrido está organizado en función de los coleccionistas. En primer lugar se exhiben los cuadros holandeses que compraron los últimos Austrias, principalmente Felipe IV y Carlos II. En esta primera parte se destaca "Judit presentado la cabeza de Holofernes" de Salomón de Bray. A continuación se aprecian los cuadros holandeses de la colección que adquirieron los Borbones, sección que abarca todos los géneros propios de la escuela: marinas, paisaje invernal, escenas de género, bodegones, cacerías, batallas y pinturas de historia. Aquí se incluye el cuadro de Rembrandt, Judit en el banquete de Holofernes (antes conocido como "Artemisa"), que fue adquirido por Carlos III. Por último se exhiben obras que ingresaron en el Prado desde el siglo XIX a través de legados, donaciones, daciones y de compra directa que han cubierto algunas lagunas de la colección.
Boca como herida abierta
Sangra hambre
Sangra sed
Sangra sangre que sangra
Este edén es irreal, yo no lo habito
Todo es arena que corre, que cae
A mi lado
Hombres ciegos azotan en el aire
Quién puede ocultar el cuerpo del flagelo
El que muere de sed
El mendigo intocable
Tierra fértil sin manos y sin ojos
Hombres turbios que derramas
Opacos como nube