Por Melina Sullivan
Desde el pasado lunes 23 de noviembre por la noche, en la pared ubicada frente a la puerta del Museo Nacional de Bellas Artes, Av. del Libertador 1473, cuelga una joya de la colección de Berni, Pesadilla de los injustos o La conspiración del mundo de Juanito Laguna trastorna el sueño de los injustos. Es una de las obras más importantes dentro de la serie original de Juanito Laguna, ese niño que vive en una villa miseria del Bajo Flores que Berni presentó en la galería Witcomb en 1961 y sobre el que continuó trabajando hasta 1978. Esta obra ya había pasado por el Museo en las muestras sobre Berni de 1984 y 1997 y también fue parte del envío premiado en la Bienal de Venecia de 1962.
La pintura, un díptico de trescientos por cuatrocientos centímetros, conjuga "monstruos" con la vertiente narrativa, política y social de la serie.
Para la obra parece no haber pasado el tiempo; las figuras monstruosas de los marginados, los penetrantes colores y figuras que nacen del lienzo siguen aún vivos y la historia argentina que Berni ya veía en 1961 todavía interpelan la actualidad.
Seis meses atrás se había anunciado, durante la feria de arteBa, la intención de comprar Pesadilla de los injustos, que estaba en la galería Sur, y así comenzó la serie de trámites administrativos requeridos para la aprobación y la adquisición de la obra. Recién el miércoles de la semana anterior se firmaron los documentos para la compra en la sede de la Secretaría de Cultura de la Nación.
Por primera vez el museo compró con presupuesto propio destinado a adquisiciones. El museo pagó medio millón de dólares, alrededor de 1.920.000 pesos, por esta nueva adquisición, un lienzo extendido en dos enormes paneles. Para realizarse la compra, Lili Berni, la hija del pintor, rebajó el precio casi a la mitad.
La obra podrá apreciarse en el hall de entrada del museo durante sesenta días y luego pasará a una sala de exhibición común, con la que Bellas Artes celebrará el Bicentenario, entre mayo y junio de 2010. Después, la muestra de Berni se trasladará a la pinacoteca de San Pablo y luego a Río de Janeiro.