La obra de ''papá Picasso''
La galería A/34 exhibe los imaginativos dibujos y figuras recortables que hacía el pintor para sus hijos.
Maya Picasso, la hija que nació de la relación entre el pintor y Marie Thérèse Walter, era muy pequeña cuando estalló la segunda guerra mundial, pero el conflicto no logró amargarle la infancia: "Ni pensar en comprar juguetes, aunque fuera a precio de oro -escribe en el catálogo de la exposición Picassos-. Todo había desaparecido. Entonces, con nada, su imaginación creó muñecas, teatros, muebles, todo hecho con lo que aún teníamos. El más pequeño retal podía serle útil, cordeles, lanas y también el papel, el papel, papel". Maya recuerda así a su padre, una faceta que también ha querido rescatar Paco Rebés en la selección de obras del artista que exhibe en A/34, su galería de la calle Aribau, 34.
El conjunto de creaciones infantiles, fechadas hacia 1950, pertenece a un galerista francés y no se vende. Los dibujos y recortables integran el arsenal de juegos que Picasso inventaba para Paloma y Claude (los hijos que tuvo con Françoise Gilot), cuando le visitaban en La Californie, en Cannes. Maya recuerda idénticos juegos y, aunque no ha conservado los suyos, sí ha supervisado los que se exhiben por primera vez en Barcelona.
La singularidad de la muestra Picassos, que reúne dibujos, grabados y pinturas (algunas inéditas), es que "casi todas las obras han sido hechas por Picasso, en primer lugar, para él mismo", escribe Pierre Daix en el catálogo. Además de las creaciones para sus hijos, se muestran esbozos apresurados a tamaño cuartilla de sus amigos Carles Casagemas, Joaquim Mir y Ramon Pitxot, fechados en 1902. Las obras a la venta oscilan entre los 65.000 euros de estas postales hasta los 250.000 del dibujo a tinta Escena de tauromaquia (1960).
Paco Rebés abre el cajón de una cómoda antigua de la galería y muestra garbanzos con ojos, nariz y boca pintados y cajas de cerillas convertidas en muebles. Se las hizo el año pasado su amiga Maya Picasso para explicarle cómo jugaba con su padre, quien construía universos en miniatura habitados por familias completas de legumbres ataviadas con vistosas telas. En los años 50, el pintor ya era millonario y septuagenario pero seguía usando los mismos materiales para entretener a sus hijos pequeños. "Los niños no necesitan juguetes fabricados; cuando su imaginación entra en juego, son incluso más felices", escribe Maya.
Unos de sus juegos preferidos, que luego lo fue también de Paloma y Claude, eran los farandole, unos muñequitos hechos con papel doblado y recortado con los dedos. También exhibe la galería un conjunto de dibujos de animales en cajas de cerillas y figuras recortadas de la familia: Paloma, Claude, Françoise y un fiel autoretrato de Picasso. "Con los dedos o las tijeras, esta noche podéis hacer lo mismo para alegría de vuestros niños", insiste Maya.
21-03-2008
Fuente:
El Periódico
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