Las mejores fotos del mundo se pueden ver en el Centro Cultural Borges
Se inauguró la World Press Photo, que seleccionó imágenes de 4500 reporteros. Las mejores 200 imágenes de 2006, entre ellas 20 premiadas en 10 categorías, recorren los principales acontecimientos del globo.
"En un mundo fuertemente marcado por la cultura visual, el fotoperiodismo irrumpe con técnicas cada vez más sofisticadas: hay mayor margen de exploración, mezcla de estilos y fotos muy pensadas. Ya no se trata sólo del acceso a los grandes eventos -el clic certero en el instante y lugar precisos-, sino de otra suma de elementos, artísticos, deportivos, reflexivos también, para cimentar imágenes impactantes como síntesis de la actualidad."
Maarten Koets, director del departamento de educación de World Press Photo y curador de la muestra anual, inaugurada ayer y que se podrá ver hasta el 18 del mes próximo en el Centro Borges (Viamonte y San Martín), resume así la evolución de la labor de los reporteros gráficos, conscientes de que guerras y sucesos, por ejemplo, se libran también en los medios.
Seleccionadas entre los envíos de 4500 profesionales de 124 países, las imágenes desnudan la complejidad y contradicciones de la realidad, signada por todo tipo de violencia, el drama de la inmigración clandestina, las hambrunas, las proezas deportivas, la vida misma.
La mejor fotografía
Está la foto del año, del norteamericano Spencer Platt, de Getty Images, en un contraste entre lacerante e irónico: el convertible rojo que atraviesa el sur de un Beirut devastado por bombas israelíes, desde el cual jóvenes libaneses asoman al cúmulo de escombros a los que deben regresar.
Otra de similar virulencia muestra la lucha desigual de una mujer -integrante de la colonia israelí en Cisjordania- resistiéndose a la evacuación de un asentamiento judío que será luego arrasado por topadoras.
El sabotaje y la explosión de un oleoducto en Nigeria, que diezmaron la vida de 260 personas, sofocan y cubren de hollín el rostro de un rescatista, mientras vándalos y camiones cisterna rapiñan el combustible.
Otro contraste exasperante revela la humanidad de los veraneantes en una popular playa de las islas Canarias, que cobijan con mantas y trasladan en camillas los cuerpos moribundos y deshidratados de los inmigrantes africanos ilegales. Acaban de arribar a tierra firme luego de un trasiego de 1000 kilómetros en ultramar, como sardinas en precarias naves, y en breve serán asistidos y deportados.
La foto premiada del argentino Walter Astrada denuncia lo que en Guatemala bautizaron "femicidios", por la irrefrenable violencia de género que, desde 2001, deja como saldo la muerte de dos mujeres por día. En la imagen de Astrada, un perito forense examina el cuerpo de una mujer mancillado por 16 balas.
Muchas escenas infaustas son la consecuencia de los proyectiles israelíes que impactan, indiscriminadamente, entre la población civil. Una de ellas es la exhibición mediática por palestinos enardecidos, que entronizan en lo alto, para las cámaras, el cadáver de un bebe, símbolo del daño colateral.
Está también documentada la agonía, en la secuencia completa, como registrada en cámara lenta, de la bala insurgente que mata al soldado americano en Irak. La publicación de esa foto en The New York Times crispó al gobierno de Bush.
Novia resignada
Ninguna imagen sacude tanto como el mohín de tristeza inmortalizado por Nina Berman en una foto de recién casados que debería empalagar de felicidad. Se trata de una novia resignada frente a lo se ha convertido su prometido: ex combatiente en Irak, vestido con las galas marciales, cuyo rostro, sin un ojo, se perfila desfigurado por profundas quemaduras. Ambos miran a la cámara con desazón y el espectador intuye que no era ésa, precisamente, la foto que imaginaban.
Pero hay imágenes más felices. Las técnicas de la fotografía deportiva, por ejemplo, sirven para detener el cuerpo en frenético movimiento de un bailarín de breakdance en las calles parisienses. Su torso, en posición completamente horizontal, semeja al hombre bala en las películas de animación.
El certero cabezazo del futbolista francés Zidane en el tórax de Materazzi muestra la arista más oscura del último Mundial de Fútbol, reflejada por el fotografo Peter Schols, que ganó el premio a la mejor foto deportiva.
Más espontánea y sorpresiva es la ofrenda de amistad -un pingüino papúa recién cazado- que le prodiga un leopardo marino en el Artico al fotógrafo que lo quiere inmortalizar. O aquella otra imagen del buceador francés que con su buceo en apnea rompe el récord mundial de 109 metros de profundidad.
La entrada general a la muestra cuesta 12 pesos.
Por Loreley Gaffoglio
30-10-2007
Fuente:
La Nación
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