Abre la muestra Historias apócrifas en Crítica de la Argentina
Buenos Aires, la ciudad y el río, de Fabiana Barreda
Fabiana Barreda y Leonel Luna expondrán obras como parte del mayor encuentro de fotografía de Latinoamérica.
Humo, llamas, manifestantes y cámaras de televisión protagonizan la imagen 2001 de la reconquista de Buenos Aires. Los edificios patrios, habitados por dinosaurios de juguete, se erigen entre paredes de azúcar. Y es imposible no preguntarse cuál es la forma de mis sueños al observar el horizonte de casitas naif escrito literalmente en un cuerpo.
Con ésas y más propuestas abrirá mañana de 12 a 14 Historias apócrifas, muestra de Fabiana Barreda (Buenos Aires, 1967) y Leonel Luna (Buenos Aires, 1965), en la redacción del diario Crítica de la Argentina (Maipú 271). Curada por Máximo Jacoby, reúne más de 25 “lienzos fotográficos”, impresiones digitales, de video y una obra en proceso que incluye un blog. Se podrá visitar los sábados de 11 a 14 hasta el 30 de septiembre.
La muestra se enmarca en la decimoquinta edición del Festival de la Luz, el encuentro basado en fotografía más importante de América Latina. El tema del Festival es "Nosotros–Ustedes–Ellos". Tres conceptos que marcan distancias emocionales entre las personas y que aluden a cómo nos definimos al tiempo que definimos a los demás. Ideas que invitan a pensar en juegos de espejos, en cómo se construye la identidad, tanto colectiva como individual. Y ahí justamente, en los modos de pensarse y representarse se enlazan las obras y, en cierto sentido, el rol de un diario.
Los diarios, se sabe, seleccionan y cuentan acontecimientos, son los primeros en escribir la historia (o no). Por su parte, "el arte es una de los pocas instancias en que la realidad se puede ver, reenfocar, desde otros puntos de vista y, en esta muestra, incluso desde la ficción", señala Jacoby.
Luna precisa: "Mis obras tienen como eje la resignificación de imágenes históricas". Se trata de piezas de gran formato que parten de cuadros emblemáticos de la historia nacional para representar "épicas" de hoy.
En la crisis de 2001, el artista decidió trabajar, por ejemplo, sobre La conquista del desierto, cuadro pintado en 1896 por Juan Manuel Blanes, que está en el Museo Histórico Nacional, que fue revalorizado por la última dictadura para el centenario de esa campaña militar y que circula hoy en los billetes de cien pesos. Montó un escenario similar al de la pintura, personificó a sus protagonistas, fotografió todo y manipuló las imágenes, en un proceso de registro-invención del que a estas alturas él es un emblema.
El resultado: "Roca y sus soldados fueron reemplazados por piqueteros, sin tierra o zapatistas de un lado y policías del otro, dispuestos a lo que fuera".
También convirtió en tanque al caballo de El rapto. Rescate de la cautiva, pintado por Rugendas en la década de 1840 e inspirado en un relato de Esteban Echeverría. Y las calles, senderos de la muerte, que pintó Charles Fuqueray en La reconquista de Buenos Aires, de 1909, se convirtieron en una toma de Plaza de Mayo candente frente a las cámaras de televisión. Barreda expondrá obras de varias series conectadas. La artista se vale de la idea de arquitectura como una metáfora del proceso de albergar y cobijar sueños de reconstrucción, tanto sociales como individuales. El deseo de una patria o el deseo de un hogar.
Proyecto Hábitat-Reciclable, por ejemplo, despuntó en 1999 ligado a envases de alimentos desechados. Barreda creó en una foto performance un personaje encapsulado con envases al que registró sentado como un ¿Papá Noel? tecnicolor entre bolsas de residuos en una vereda. "No quería documentar a los cartoneros –explica–. A partir de lo que quedaba del consumo podía sumar una dimensión que creo que está siempre en mi trabajo y que está ligada a lo doméstico, a la infancia, a lo amoroso. Tengo un optimismo 'tragitierno', lo necesito para proyectar. El arte y la ficción son para mí espacios de deconstrucción para desplegar eso: utopías, deseos".
Barreda recreó edificios públicos de azúcar y una fascinante serie de retratos y desnudos femeninos de belleza renacentista. En otras de sus piezas escribió en una palma: "Mi hogar son las líneas de mi mano". Para esta muestra propone además un work in progress que se titulará Escritos sobre lo escrito o Dibujos de sentido.
"Es muy fuerte exponer en la redacción, una especie de segundo hogar para tantas personas, un hogar enorme donde todos ven todo y al mismo tiempo cada cual está solo frente a la computadora". Eso la llevó a pensar en que los procesos de creación suelen visualizarse como solitarios aunque hay saberes, influencias, modelos, disparadores, presencias visibles o no, conscientes o no, así que en realidad nunca lo son. La obra incluirá fotos de fragmentos de libros que ella subrayó y la invitación a sumar imágenes o textos. Apócrifos o no.
15-08-2008
Fuente:
Crítica
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