Aquella publicación, de la editorial Abril, se convirtió en una producción clave de la vanguardia fotográfica en la Argentina, gracias a la labor de la fotógrafa nacida en Wuppertal en 1904 y fallecida en Buenos Aires en 1999.
Las piezas que se exhiben integran la colección privada de Eduardo Costantini y constituyen uno de los cinco juegos firmados por la artista que existen hoy en el mundo.
Estos fotomontajes surgían del análisis de los sueños que las propias lectoras enviaban a la redacción, interpretados por el sociólogo Gino Germani -director de Idilio-, que firmaba sus notas con el seudónimo de Richard Rest.
"La serie de fotomontajes para Idilio fue la primera obra fotográfica -y la más importante hasta hoy- radicalmente crítica de la opresión y manipulación que sufría la mujer en la sociedad argentina de la época, y de la humillante consecuencia del sometimiento consentido", dice Luis Priamo en el catálogo de la muestra que se vio en el Fondo Nacional de las Artes en 1995.
Los protagonistas de las fotos eran sus amigos, familiares y vecinos, y las imágenes complementarias -paisajes, fondos, objetos, personajes secundarios- fueron tomadas de su propio archivo.
A pesar de publicarse semanalmente durante casi tres años, los fotomontajes fueron completamente ignorados, en gran parte por el desprestigio intelectual de este tipo de revistas, informaron desde el museo a través de un comunicado.
La serie se presentó por primera vez en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Plata, a mediados de los años 50, luego de lo cual su prestigio creció rápidamente y fue objeto de numerosas exposiciones en el IVAM de Valencia (1995), en Francia y España (1996), en Portugal y Holanda (1997) y en Alemania (1998/1999).
Río de sal
Muelle de fuego
Qué será del agua que una vez ardió
Qué será de la última llama que aún alumbra
La lluvia de hoy dejó brasas y ceniza
Y un aliento a carne viva
Carne que a la sal se arroja
Carne que al fuego se abraza
Un perro ciego ladra al viento
Un pobre ciego reza al cielo
Nadie escucha el lamento en el vacío
Nadie oye sin oídos
Una nube de silencio cubre el día
Una nube que acecha como nube
Por última vez se oyó el correr del agua
Fuera de su cuerpo