Hace exactamente 100 años se llevó a cabo en la ciudad de Múnich la inauguración de la exposición Obras maestras de arte mahometano. En esa época, 1,3 millones de personas visitaron la muestra, entre los cuales se encontraban artistas tan famosos como los pintores Wassily Kandinsky, August Macke o Henri Matisse. Un siglo después, la Casa de Arte (Haus der Kunst en alemán) presenta desde el 17 de septiembre de 2010 algunas de las piezas expuestas hace un siglo y al mismo tiempo le da una mirada al arte moderno y contemporáneo del mundo árabe con la exposición El futuro de la tradición- la tradición del futuro.
Piezas como un plato de metal con figuras de planetas, jinetes, bailarines y músicos de Irak al lado de un retrato de un sultán afgano o un anillo de cristal del siglo XI de la cámara de tesoros de un califa o un tapete de seda iraní, hacen parte de la muestra central de 30 tesoros de la exposición en la Casa de Arte de Múnich y que formaron parte de la muestra hace 100 años. Al frente se encuentran las piezas de arte contemporáneo del mundo árabe. "En esta exposición se puede ver cómo por medio de muchos fotógrafos y directores de cine, así como artistas plásticos, la tradición se renueva. Esto quiere decir que esta muestra está orientada hacia el futuro", dice el curador Chris Dercon.
La mayoría de los 20 jóvenes artistas que exponen sus obras en Múnich no pasan de los 40 años. Muchos de ellos viven y trabajan en sus países de origen: Cairo, Beirut, Dubai o Cisjordania. Otros escogieron Londres, París o Nueva York como punto central.
Sus trabajos narran por lo general mitos y tradiciones orientales que en occidente casi no se conocen. En una de las obras expuestas se ven 99 pendones que cuelgan del techo con los nombres tejidos en letras árabes y símbolos de místicos islámicos. "Al recorrer la exposición uno siente que se encuentra en otra parte. Pero no se trata de una mezquita o de un bazar como tampoco de un palacio oriental. Uno camina realmente por el futuro de la tradición. Todas la piezas contienen materiales que la gente todavía utiliza actualmente y que también tienen un futuro, no sólo religioso ni cultural sino en el sentido del diseño de interiores", dice Dercon.
En especial las obras con contenido político y socialmente críticas provienen de Cisjordania, Wafa Hourani, un artista de 31 años de Ramala presenta como propuesta una visión del futuro del campo de refugiados palestino de Qualanda. Su obra consta de un complejo asentamiento en forma de caja con una pila llena de peces dorados, un jardín de juegos y múltiples figuras fantásticas elaboradas con antenas dobladas. Éstas parecen brindar un brillo de esperanza a la cotidianidad represiva. "El arte nos otorga una imagen verdadera que informa a las personas de lo que sucede a su alrededor. Mirando el arte uno no necesita un televisor para saber qué pasa. El arte es más poderoso que otros medios", dice Wafa Hourani.
La exposición también muestra ejemplos de arte árabe premoderno. Allí se pueden encontrar cuadros del egipcio Mahmoud Said del Museo de Arte Moderno Árabe de Qatar que fueron creados en los años 40 y 50. También hay esculturas de 1916 de la artista nacida en Beirut Saloua Choucair que estudió en París, y se inspiró en las obras de artistas modernos de la posguerra.
La exposición sobre arte islámico antiguo y contemporáneo "El futuro de la tradición-la tradición del futuro" estará abierta al público en la Casa de Arte de la ciudad de Múnich hasta el 9 de enero de 2011.
Una celda diminuta cuida de mis ojos
Una prisión de filosos barrotes
Salvaje los corta en mitades de mitades
En otros tantos ojos
Miran como por la luz de una puerta
Espían al mundo nuevo
Un universo delgado
Un universo parcial
Se ven como una sucesión de detalles
Son tan leves
Tan vulnerables
Como cuadros de celuloide a punto de inflamarse
La tibieza blanca de una claridad los ciega
No se oye en esta celda música que ampare
Sólo cuelgan pinturas deformes
Abominables fragmentos de un cuadro que atormenta
Más allá de estos dedos que cubren mi cara
Todo lo demás es realidad que aterra