Las máquinas del arte
Una exposición revela alguno de los secretos mejor guardados de la Historia del Arte. Los trucos y máquinas que hicieron posible recrear en dos dimensiones el espacio tridimensional.
La máquina frente al arte o el arte con la máquina. Es un recorrido por esta reflexión, una reflexión participativa, la que nos ofrece desde hoy el museo Tinguely de Basilea en Suiza. "Las máquinas del arte" dejan al visitante crear sus propias obras con máquinas más o menos sofisticadas, una muestra basada en la exposición de los trabajos del artista Jean Tinguely, que dieron a la máquina un estatuto de aparato creador independiente.
La exposición conjuga los contenidos didácticos con la experimentación en directo de las distintas técnicas empleadas para representar la perspectiva.
Se han reproducido con total exactitud algunos modelos de los instrumentos de dibujo a los que nos venimos refiriendo. Estos modelos pueden ser utilizados realmente por el público de tal forma que se compruebe su funcionamiento y eficacia para la representación de la realidad visual. Con ello se persigue que el espectador compruebe lúdicamente la experiencia de utilizar máquinas de dibujo.
El conjunto de la muestra se completa con reproducciones y maquetas explicativas tomadas de la historia del arte. En ellas se ejemplifica cómo obras de los grandes maestros se han hecho posibles gracias al empleo de técnicas y maquinaria de dibujo.
Artistas como Durero, Vermeer, Canaletto y otros recurrieron a la ayuda de máquinas para la elaboración de sus obras. Generalmente se considera que un gran pintor lo es en la medida en que realiza manualmente sus obras. El empleo de métodos técnicos para calcar o dibujar se relega al ámbito de los aprendices. Pero, a lo largo de la historia del arte pintores de primera fila han recurrido a la utilización de máquinas de dibujo para resolver sus problemas técnicos. Han recurrido sistemática y "secretamente". A esta circunstancia se la ha dado poca o ninguna publicidad y en nuestros días ha caído en el olvido. Hoy, a lo sumo, hablamos de algún pintor del S. XIX que empleó la fotografía para sus cuadros. Pero podemos tener la casi absoluta seguridad de que Vermeer, Durero y otros emplearon máquinas de dibujo para ayudarse en la realización de sus obras. En ocasiones copiaron y calcaron sus imágenes directamente del natural. Y todo esto lo hicieron con unos medios que han caído en el olvido y la ocultación posiblemente ante el temor a ver mermados sus talentos artísticos o de que otros aprendiesen demasiado pronto lo que a ellos les llevó años, disputándoles así un lugar en la historia del arte.
Esta exposición habla de esas máquinas y de los artistas que las emplearon. Habla de pinturas que no salieron del ojo del artista que las creó sino por intermedio de máquinas de dibujar y de ver.
Posiblemente el instrumento que inaugure toda la serie sea el que se ha dado en llamar Ventana de Leonardo. Inventada por el artista del que toma el nombre (Leonardo da Vinci) y rediseñada por Alberto Durero. En paralelo a esta se desarrolla entre los Países Bajos e Italia toda una serie de máquinas de dibujo constituidas en lo esencial por sistemas de espejos y lentes. De su manejo se derivaría en alguna forma la obra de Vermeer, Caravaggio, Canaletto y otros. En el siglo XIX la cámara lúcida diseñada por Wollanston pudo muy bien haber sido utilizada por Ingres en muchos de sus dibujos. La tradición secreta del empleo de máquinas para dibujar se continuó hasta el siglo XX con los experimentos al respecto de David Hockney.
08-03-2008
Fuente:
El Mercurio Digital
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