Se pagaron 1,26 millones por un falso Velázquez
El cuadro, "Cabeza de Apostol", ahora expuesto en El Prado, fue comprado al Marqués de Casa Torres y expertos señalan que cualquier profesor de dibujo puede advertir su falsedad.
La exposición Fábulas de Velázquez, que inauguraron los Reyes la semana pasada en el Museo del Prado, muestra una falsa obra del autor, según el conservador del Museo, Matías Díaz Padrón, uno de los más acreditados estudiosos españoles de la pintura de los siglos XVI y XVII. El cuadro en cuestión figura en el catálogo con el número 5 y el título de "Cabeza de Apostol".
El propio Padrón emitió su opinión técnica descartando la autoría de Diego Velázquez sobre este lienzo, pero no fue escuchada antes por la entonces ministra de Cultura española, Carmen Calvo, ni ahora por el actual director del Prado, Miguel Zugaza, que fue nombrado por Pilar del Castillo y desde entonces permanece en el cargo.
El falso Velázquez fue comprado por el Ministerio de Cultura en subasta por 1,26 millones de euros y era propiedad del Marqués de Casa Torres. Hoy está en poder del Prado y está depositado en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, aunque ahora ha regresado de nuevo a Madrid para formar parte de esas Fábulas de Velázquez.
Preguntado el propio Padrón por esta circunstancia, la confirmó escuetamente: "Los estudiosos más perspicaces de Velázquez la han desechado como obra suya y cuando salió a subasta me quedé sorprendido porque no me lo creía, ya que además el cuadro carece de especiales análisis". Su conclusión es que "esa pintura es de alguien que no está con Velázquez, podría ser alguno de los realistas madrileños próximos, a mí me pasan por la cabeza algunos nombres, pero lo que queda claro es que es una pintura mal encajada, equivocada en todos sus efectos de luces, torpe, pretenciosa, tosca y dura".
El propio comisario de la muestra, Javier Portús Pérez, admite en el catálogo la ausencia de criterios científicos que avalen la autoría de Velázquez, toda vez que explica que "el argumento más importante que apoya la atribución" es "su notable calidad y las relaciones estilísticas con otras obras del pintor". Portús ve en ella "una pintura de ejecución muy segura, en la que con una gran economía de tonos cromáticos su autor ha conseguido transmitir muy eficazmente una sensación de vida y energía, tanta que a pesar de que está basada en una estampa, da la impresión de reflejar un modelo vivo".
Las diferencias entre el "San Pablo" de Velázquez y esta "Cabeza de Apóstol", que son perceptibles ya que se exponen ahora conjuntamente en el Prado, son para Portús "variaciones suficientes como para que ambos personajes pudieran integrarse en una misma serie, sin caer en la repetición". Padrón, en cambio, se muestra concluyente en que no es un Velázquez: "Cualquier profesor de dibujo o de pintura puede advertirlo con bastante facilidad y teniendo la suerte de exponerse ahora al lado el 'San Pablo', que sí es de Velázquez, se perciben unas diferencias que son abismales". El error lo adjudica Padrón al irreprimible "deseo de contar con otro Velázquez" en las colecciones públicas españolas, lo que llevó a "pagarlo como tal" sin serlo.
26-11-2007
Fuente:
El Semanal Digital
Otras noticias