En los últimos cuatro días, y como sucede desde hace seis años, los muros del Palais de Glace, en la Recoleta, se plagaron de fotografías de los más variados estilos y la mejor calidad. En uno de los días de mayor afluencia de público, el 31 de octubre cerró Buenos Aires Photo.
La visitaron unas 18.000 personas, si bien la realización de esta feria tuvo un día menos de lo habitual ya que mantuvo sus puertas cerradas el miércoles pasado debido al feriado nacional con motivo del censo de población.
El duelo nacional por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, en cambio, no impidió que los amantes de las imágenes que como decía Susan Sontag "amplían el mundo" se acercaran a disfrutarlas.
Según el director de Buenos Aires Photo 2010 y presidente de Art Communication, Diego Costa Peuser, la intención de esta feria es la de secundar la sugerencia de Sontag y emprender la aventura de ampliar nuestro mundo a través de la fotografía.
También fueron muchos los que no se conformaron con ver las fotos en los stands de la treintena de galerías que participaron en esta edición de Buenos Aires Photo sino que decidieron llevarse las que más les gustaron y estaban al alcance de sus bolsillos. "Como en todas las ferias, hay galerías que tuvieron mucho éxito y vendieron más, y otros a los que no les fue tan bien", dijo el director de Buenos Aires Photo, Gastón Deleaux. En algunas galerías admitieron haber vendido más de 100% que en años anteriores.
Artistas como el japonés Hirochi Sugimoto, Diego Ortiz Mugica, Ignacio Iasparra fueron de los que más obras vendieron. También fueron importantes las compras incluidas en el Programa de Adquisiciones de empresas, museos y coleccionistas.
Además de las visitas guiadas, entre los mayores atractivos estuvieron los dos espacios incorporados este año, dedicados a los artistas emergentes y al videoarte.
La suerte juega en todas las rayuelas
Qué poder reparador promete el cielo
Cuál es la poción que brota en esta tierra
Vieja comarca encantada donde el deseo oprime
El éxodo comprende hombres abatidos
Con certera puntería alimentan la ilusión
Atrás, la tierra vasta y sus hartazgos
Adelante, el indolente cielo y el azar
Los números rigen los pies y la mesura
Árida es la tierra que la piedra toca
Seco es el árbol que la tierra tala
Sin fe vuelven del cielo los viajeros
Regresan por la piedra envenenada
Cielo de tiza donde agoniza el deseo