Un amplio recorrido por la vida y por la obra del artista Antonio Berni permite confirmar la enorme capacidad de reinventarse que tuvo el padre de Juanito Laguna desde sus inicios en Rosario hasta sus días finales en Buenos Aires.
Así lo demostraron anoche el director del Instituto de Filosofía de la Universidad Nacional de San Juan, Eduardo Peñafort y Alicia de Arteaga, durante una conferencia sobre Berni organizada por Arte al Día y adn cultura en el Palacio Duhau Park Hyatt en cuyo Paseo de las Artes pueden verse pinturas, grabados y gofrados del artista hasta el 22 de agosto.
El curador de la exposición es el arquitecto Enrique Dieguez del grupo El Rosario.
En un auditorio colmado y expectante, Peñafort y Arteaga, recorrieron las distintas etapas de Berni (1905-1981). Desde sus días en Europa, becado en la década del 20, hasta sus últimas obras acompañado de cuidadas imágenes proyectadas en pantalla gigante.
La conferencia que se inició con el saludo del gerente general del Palacio Duhau Park Hyatt, Antonio Alvarez Campillo es la antesala de la exhibición que con motivo del Bicentenario habrá en el Museo Nacional de Bellas Artes.
"Es sobre quien más se sabe de la historia argentina. De Berni tenemos un archivo maravilloso y es un artista que cambia permanentemente". Planteó Peñafort al marcar como momento consagratorio del artista la Bienal de Venecia en la que descuella con su serie de Juanito Laguna en la década del 60.
Después de los vientos el fuego invisible
Restos de fósforos raspada la pared
Cubre el césped un rojo aserrín
Baldes de agua viva sin usar
Detrás de mis manos mis ojos necios
Creen en el color del tiempo marchito
Creen que el pétalo arrancado no hace a la flor
Así como la boca herida no hace al hombre
Ahora arde fuego en todas partes
Fuego en mi garganta y fuego en mis oídos
Este volcán acecha con azufre y con lava
Ya no espera que la roca se convierta en miel
Un último fósforo raspó la piedra
Y una débil llama se apagó antes de nacer
Luz fría de carbón y de invierno
Busco el jardín donde el fuego florece