Jeroglíficos plásticos
Se ha escrito mucho sobre el autor que tomó la delantera del primer cuadro cubista: Picasso o Braque; quizá en el desencadenamiento de la teoría fueran al unísono buscando acciones poco exploradas, pero abiertas pocos años antes por Cézanne.
El colage estuvo desde el cubismo, y a lo largo del XX, entre los procedimientos más utilizados por los artistas, que a través de este arte de corte y confección llegaron a imponer el relieve de una nueva realidad, trazada por todo tipo de recortes de papel, cartones y pequeños objetos, hermanándolos con la pintura.
Se ha escrito mucho sobre el autor que tomó la delantera del primer cuadro cubista: Picasso o Braque; quizá en el desencadenamiento de la teoría fueran al unísono buscando acciones poco exploradas, pero abiertas pocos años antes por Cézanne.
Vuelven a presentarse los mismos titubeos cuando se trata de la realización del primer colage. Posiblemente hay que pensar que el autor del Guernica tuvo también mucho que ver en esto, pero nadie podrá sacarle el mérito al propio Braque, Gris o Ernst. De esta forma de representación se apropiaron no sólo pintores sino también poetas, teniéndolo como abanderado procesal el surrealismo y el dadaísmo.
El colage sigue en la actualidad manteniendo ese valor estético de expresión. Es posible situar en el embrión cubista los pequeños cuadros que Sebas Anxo expone en la galería Espacio 48, Galicia, sin embargo, la técnica utilizada, algunos de los componentes -plásticos fundamentalmente- y la apariencia definitiva basculan sus creaciones hacia aquellas empresas dadaístas en las que los fragmentos no sustituían a la realidad, más bien eran arrojados sobre la superficie, ensamblándolos de manera aleatoria, infligiéndoles otra vida y por ende otras interpretaciones.
Las pequeñas piezas se seleccionan de materiales de desecho, jirones de obras desdeñadas, se recortan o rompen y se pegan directamente, sin el detallismo surrealista o cubista e incluso con cierto aparente descuido. No se pretende jugar con el trompe d'oeil; al final, lo que cuenta es el resultado compositivo. El conjunto compone espontáneas "rimas pictóricas", como aquellas otras que el marchante Kahnweiler advirtió en algunas de las piezas de Gris.
En anteriores exposiciones, Sebas Anxo además de emplear un formato mayor, integraba la figuración de forma más explícita. En esta cita, mucho más dura en sentido conceptual, lo objetivo ha dado paso a un informalismo moteado por el gesto de la mancha, las raspaduras y la implicación de palabras, números y símbolos diversos; laceraciones y heridas que en definitiva van componiendo estos jeroglíficos plásticos. Sin duda, estos colages quedan ya muy lejos de aquella silla de rejilla que Picasso convirtió en obra de arte
Por: Mercedes Rozas
27-11-2007
Fuente:
La voz de Galicia
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