IKF Latin American Art Auction: la subasta esencial de Miami
Gracias al trabajo de las galerías de Miami, destacados artistas de distintos lugares del continente tuvieron la posibilidad de mostrar sus obras en la subasta IKF.
En sólo tres ediciones la subasta de arte latinoamericano en beneficio del International Kids Fund ha logrado tal prestigio que el próximo 8 de noviembre, después del suceso que constituyó la subasta del 2006 que tuvo lugar en CIFO, con una impecable instalación y precios sorprendentemente mesurados para la calidad de las obras, ofrecerá cerca de un centenar de trabajos de artistas contemporáneos del continente -en su mayoría consagrados- y piezas de los ya legendarios Carlos Cruz Diez, Gunther Gerzso y Jesús Soto.
No se equivoca Rosy Cancela, quien preside este año la subasta silenciosa, al asegurar que IKF Latin American Art Auction es hoy por hoy "la subasta de los coleccionistas" que tienen interés en adquirir obras sobresalientes de los artistas latinoamericanos, y un evento que está superando año tras año la expectativa generada en la ciudad con un programa único en la medida en que une arte y filantropía. A juzgar por el magnífico catálogo de 220 páginas del 2007, el trabajo de selección de arte realizado por Miami Art Proyect -una compañía de Hernán Carrara y Max Berney- logró reunir, con apoyo del comité asesor, un centenar de obras que consolidan el prestigio de esta subasta.
Hay artistas prominentes que este año participaron en Art Basel en Basilea como el colectivo Allora & Calzadilla, Carlos Amorales, Fabián Marcaccio, Anthony Goicolea, Federico Herrero, Pedro Reyes, Marco Maggi y Gabriel de la Mora, o que han representado a sus países en la Bienal de Venecia como los argentinos Guillermo Kuitca y RES, el mexicano Rafael Lozano-Hemmer, el cubano Carlos Garaicoa, y el salvadoreño Ronald Morán, entre otros. No faltan iconos como Andrés Serrano que donó una de las fotos de su serie de retratos América.
Gracias al trabajo de las galerías de la ciudad, Miami ha tenido la oportunidad de conocer obras de otros destacados artistas de distintos lugares del continente que se adhirieron a la subasta IKF. Entre éstos hay que mencionar al brasileño José Berchara y al puertorriqueño Carlos Betancourt, representados por Diana Lowenstein; a la cubana Liset Castillo que hizo una enorme instalación en la galería Luis Adelantado; a los argentinos Eduardo Costa y Arthur Lescher, al colombiano Danilo Dueñas y el venezolano Eugenio Espinoza, que han sido exhibidos por Alejandra von Hartz; al chileno Arturo Duclós y al guatemalteco Luis González Palma, representados por dpm Gallery; al puertorriqueño Arnaldo Roche Rabel, a las mexicanas Betsabeé Romero y Tatiana Parcero, y al haitiano Edouard Duval Carrié, de Bernice Steimbaum Gallery; al argentino León Ferrari, que tuvo una gran exposición en Panamerican Art Poject; o a Chirstian Curiel, artista de Leonard Tachmes Gallery, y al colombiano Carlos Motta, invitado por Kevin Bruk Gallery. El cubano Luis Cruz Azaceta es uno de los artistas de Lyle O. Reitzel. En Praxis International, que representa a Augusto Zanela, se está exponiendo la obra de Mariano Molina que asimila y transforma en un lenguaje propio la tradición fotográfica argentina. Esto sin hablar de los artistas locales consagrados que tienen figuración internacional o han sido premiados por reconocidas instituciones de arte como los cubanos José Bedia -artista de Fredric Snitzer Gallery en Miami-, Alexandre Arrechea y María Martínez Cañas, finalistas de la beca CINTAS 2007; además de Natalia Benedetti, Sandra Ramos, Carlos Estévez, Cristina Lei Rodríguez y Quisqueya Henríquez, quienes también donaron obras valiosas. Igualmente participan el argentino Sebastián Spreng, de The Americas Collection y el venezolano Raúl Méndez, de Ambrosino Gallery. Entre los artistas emergentes locales destacan Elsoca & Fabian, Liliam Domínguez y Carolina Sardi.
La obra Black Drawing, de Carlos Amorales; la fotografía de Arrechea, Architectural Elements II; la pintura Museum Plan XXVII, de Azaceta; la escultura de alambre y acetato de Sara Modiano; Bébula, de Leo Villareal; el acrílico Palpable sin título de Espinoza; la fotografía Pain is Universal but So is Hope, de Castillo; la escultura en mármol negro Film Canister, de Iran do Espirito Santo; la pieza Blood on Gold, de Dueñas; la fotografía del performance Un espejo para la pequeña muerte, de Regina José Galindo; Techo cielo, de Garaicoa; el Florero, de Flor Garduño; la impresión digital en una caja de luz de Rubén Gutiérrez; la foto pintada a mano Woman Dripping Milk, de Víctor Vázquez; la escultura Linha DAgua, de Lescher; la pieza Bandas devenir manada, de Tomás Ochoa; las fotografías New Decor (Walker), de Yoshua Okon, Memoria de Paso, de Rogelio Polesello; e Inca Kola, de Marcos López; la Santa muerte transparente de Pedro Reyes; la instalación de Tomás Rivas Greco y Rosetón se juntan; son todas piezas con una poética propia, con lenguajes depurados, pero realmente la selección ha sido tan estricta que casi habría que nombrar el centenar de obras. Hay trabajos de arte que representan nuevas exploraciones de artistas renombrados como Far From Heaven, de Roche Rabel, P.V. as 6 p.m., de Daniel Senise y para la ciudad es importante volver a ver -¡y adquirir!- obras de artistas como Liliana Porter, Regina Silveira, o Pablo Siquier que sólo se aprecian durante las ferias.
Por Adriana Herrera
28-10-2007
Fuente:
El Nuevo Herald
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