Retrospectiva de 50 años de la obra de Felipe Ehrenberg en el MAM: ''Nunca seguí una corriente, la impuse''
El artista presenta en el Museo de Arte Moderno (MAM) una rigurosa selección de más de 200 piezas, que engloban estas cinco décadas de trabajo.
En 50 años como creador, Felipe Ehrenberg (DF, 1943) jamás se ha ceñido a una corriente artística. "Nunca seguí una, más bien las impuse", dice con esa irreverencia que en buena medida ha caracterizado su obra.
Lo afirma ahora que presenta en el Museo de Arte Moderno (MAM) una rigurosa selección de más de 200 piezas, que engloban estas cinco décadas de trabajo. La muestra se titula Manchuria: visión periférica y hace realmente honor a su nombre al mostrar un panorama integral de su trabajo en expresiones como el performance, la gráfica, el multimedia, la fotografía, la ilustración, el cine, el arte sonoro y el video.
La muestra, curada por Fernando Llanos, destaca además por ser la primera vez que Ehrenberg exhibe en el MAM.
—Al final hubo justicia...
—No, simplemente me institucionalizaron y eso es inevitable. Está bien si es válida la propuesta. Nosotros los seres humanos tenemos que institucionalizar todas las cosas que nos pueden servir, malos los que desvirtúan a las instituciones o los que las mal dirigen. No creo que tenga nada que ver con la justicia. Es decir, uno trabaja, trabaja y trabaja hasta que de repente entra uno al gran caudal del pensamiento.
—Por lo que representa el MAM, ¿soñaste alguna vez con estar aquí?
—No, y máxime los últimos 6 u 8 años. No me hubiera acercado pero ni a zapatazos, porque lo convirtieron en un chiquero y lo devaluaron demasiado. Lástima que el museo haya tenido que pasar por esos momentos porque es un gran templo del arte no sólo de México, sino de Latinoamérica.
Pero no está muerto, ahora está recibiendo electro shocks. Por mi parte, espero poder colaborar en que adquiera nuevamente su grandiosidad.
—¿Cuál es el balance de este medio siglo de creación?
—No me estoy poniendo un punto final. Sí, se marcan los 50 años como se marcan los 25 o los 30, pero uno sigue adelante. Espero que se abran los espacios, porque yo tengo poco más de 15 años que no hago nada en México. (Ehrenberg vive en Brasil).
—Lo que queda claro es que nunca te ceñiste a una corriente...
—Siempre he seguido lo que dicta mi corazón. A estas alturas del juego no tengo porqué andar siguiendo corrientes. De hecho nunca las seguí, más bien las impuse. Actualmente hago lo que tengo que hacer: me levanto, prosigo con mis proyectos o invento uno nuevo.
Luego agrega: "De un año para acá también he estado pensando mucho en el tiempo y en la edad".
Él mismo reconoce en uno de los videos que aparecen en la exhibición, que a sus 65 años los huevos comienzan a fallarle, aunque sigue teniendo unas ganas inmensas por seguir reproduciéndose.
—¿Cómo ves tus dibujos que publicaste a la edad de 14 años y que ahora se exhiben?
—Los veo como si fueran hechos por otra persona. Me sorprende lo bien que dibujaba aquel muchachito.
—Desde entonces te apasionaba el dibujo...
—Mi pasión no era por el dibujo, ni por trazar líneas. La pasión era más bien por traducir el mundo que veo.
—¿Cómo ves a los jóvenes artistas?
—Los veo cada vez menos. La verdad es que los viejos vemos poco a los jóvenes.
Actualmente Ehrenberg sigue tan activo como siempre. Y es que además de su trabajo artístico, está involucrado en un canal de televisión por internet que recoge las propuestas audiovisuales más interesantes de Latinoamérica.
Así que le viene bien la descripción que hace de sí mismo: "Soy uno de los vidrios rotos que forman parte del calidoscopio. Al mismo tiempo, soy el ojo que los ve, incapaz de fijar cualquiera de las visiones que forman cada movimiento, incapaz de quedarme quieto".
—Te veo bastante jovial y hasta echando piropos a muchas mujeres.
—¡Cómo no!, si son mis amigas, y mis amigas siempre estarán buenísimas.
Felipe Ehrenberg presenta hoy a las 17:00 horas el libro Manchuria: visiones periféricas en el Museo de la Ciudad de México. Pino Suárez 30.
Él mismo es una obra de arte: Fernando Llanos
Realizar la curaduría de la muestra Manchuria: visión periférica no fue una tarea sencilla. Fernando Llanos —quien fue elegido por el propio Ehrenberg para realizar la selección— pensaba hacerlo en un año, pero al final se llevó tres.
"Fue dificilísimo porque a Felipe lo conocía como muchos, sólo de habladas. Fue un trabajo que me hizo sudar, pero sonreír. Al final fue muy gratificante haberle chingado tanto".
La exposición está articulada a partir de núcleos conceptuales que discursan sobre prácticas específicas, más que desde una secuencia histórica. Así, se puede advertir el interés del artista por imprimirle a sus obras elementos de humor, erotismo y violencia.
Partiendo de una simple imagen de periódico, desfasando colores, alterando eslogans, realizando videos o performances, su propuesta, siempre conceptual, ha logrado generar discusión, cuestionamientos y provocaciones.
Caracterizada por su visión propositiva, mordaz y politizada de la iconografía popular mexicana, su obra evadió el engolamiento propio de toda consagración.
"Lo que sucede es que es una persona que hace mucho arte, pero que al final lo entiende como una excusa para compartir y reflexionar sobre algo más profundo. No se queda con el fetiche del objeto", expresa Llano.
—¿Cómo clasificarías a Ehrenberg?
—Como él mismo se clasifica: como uno neólogo, porque siempre se ha interesado por lo nuevo. Tiene 65 años y sigue produciendo cosas. Es una persona que sigue reinventándose. Él mismo es un personaje, es una obra de arte en sí. Son esas gentes que te cambian la vida y ojalá se la cambie a la gente que vea la muestra.
Por Juan Carlos Aguilar García
23-02-2008
Fuente:
La Crónica de Hoy
Otras noticias