Las obras de Benjazmín llegaron a Buenos Aires
Una de las pinturas de Benjazmín Ocampos que se exponen actualmente en Buenos Aires.
La muestra es presentada por la galería de Verónica Torres y cuenta con el apoyo de la Embajada de Paraguay en Argentina.
En la galería de Sara García Uriburu, en Buenos Aires, está habilitada una exposición de pinturas de Benjazmín Ocampos, desde el miércoles 13. La muestra es presentada por la galería de Verónica Torres y cuenta con el apoyo de la Embajada de Paraguay en Argentina.
En el catálogo de la muestra, la crítica Eva Grinstein señaló que el desembarco de las obras de Benjazmín en Buenos Aires ha sido como "un soplo de aire fresco investido de tórrido bagaje tropical".
"Como Ogwa, el dibujante de los ishir, Benjazmín se acerca al arte con una libertad asombrosa, fascinante para nuestros ojos formateados con otros parámetros. Benjazmín era vendedor ambulante de dulces y se volvió pintor autodidacta; sus primeras obras eran anzuelos para encandilar a los clientes. Al igual que el Museo del Barro, epicentro de la vida cultural paraguaya, Benjazmín fusiona sin prejuicios arte indígena, popular y urbano. (Bienvenidos a su sincretismo deslumbrante)".
Grinstein señala que Benjazmín presenta en Argentina una selección de óleos sobre tela que "asumen el espectro amplio de sus intereses y estilo. El no solo es exuberante cuando pinta las flores y las hojas o la mujer desnuda o un caballo; también es voluptuoso cuando dibuja ese sol naranja, completamente desproporcionado, que devora un tercio o la mitad de la imagen. En sus escenas callejeras ("Adiós chico de mi barrio") y en sus paisajes cubiertos de follaje y animalitos ("Mirage", "Glances", "Wath?") el artista invierte similares dosis de autonomía creativa: todo es factible de ser mezclado con todo, el trazo puede ser realista o más cercano a la ilustración, una mariposa puede tener ojos en las alas, se puede incluir palabras (mal) escritas en inglés, se puede ser cursi y refinado y empalagoso. Benjazmín es inventor de ficciones y catalizador de saberes y mitos ancestrales".
La crítica hace una historia de Ocampos, su comienzo en Fuerte Olimpo, la fuerte referencia del lugar en sus obras y la primera vez que vio sus pinturas en la bienal de Porto Alegre. "Caímos rendidos frente a su encanto y no pudimos más que sumergirnos en los infinitos detalles tiernos y lúcidos que habían brotado de esa imaginación", señaló Grinstein.
22-08-2008
Fuente:
ABC Digital
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