Cuando Picasso se dejó seducir por el ballet de Diaghilev
La seducción que ejercía el baile sobre Picasso se echa de notar en toda su obra. No causa sorpresa que haya grabados, dibujos, carteles, pinturas, figurines, telones, decorados que salieron de su mano inspirados en el baile o para servir al ballet.
La exposición que ayer inauguró el Centre Cultural Bancaixa de Valencia- la tercera ya en el edificio remodelado de la Glorieta- recoge una de estas facetas, de un lado todo lo relativo a decorados y figurines de El sombrero de tres picos, el ballet de Falla y Massine, y de otro, los grabados de las series 156 y 347 relacionados con el baile.
Juan Carrete, comisario de esta exposición, "Picasso. La danza", indicó que lo que tiene de "singular" es el intento de presentar "un Picasso vivo", como a él le gustaba.
Y desde el primer boceto, auténtico, que hizo para el telón de boca- y que luego no se utilizó porque el estreno iba tener lugar en Londres, en el famoso teatro Alhambra, y Diaghilev pensó que eso de un picador clavando la pica a un toro, era demasiado fuerte- la efervescencia de la creación picassiana se palpa en el ambiente. El dibujo pertenece a la colección de Bancaja y hasta ahora sólo se ha exhibido en Granada.
Diaghilev tuvo la culpa, porque le encargó en 1919 los decorados, telones, y el vestuario de un nuevo espectáculo que iba a a tener música de Falla, basado en la obra de Pedro Antonio de Alarcón, El sombrero de tres picos. El título del ballet fue Le tricorne. Y para que todo tuviera el sabor y la autenticidad Massine hizo un viaje por Andalucía donde recogió los bailes españoles.
Diaghilev quería que fuera algo moderno, y por eso eligió a Picasso que ya había inventado el cubismo. El artista desde 1909 ya había pintado bailarinas, bailes, pero ahora entraba en el mundo de la danza. Por eso sirvió un decorado muy sencillo con un gran arco. Y un dibujo emblemático de un pueblecito. Del telón del escenario queda sólo una parte, "porque era propiedad de Les Ballets Russes y se vendió y lo compró alguien y lo colgó en un café", dijo Carrete.
Junto a estos "fototipos", una técnica que entonces comenzaba, "y que reproducía muy bien el color"- y que Picasso tiró en 1920, a partir de los bocetos, con una tirada de 300 ejemplares numerados y que también ha adquirido Bancaja-, se han colgado los grabados de las serie 156, de la serie 347, pertenecientes a la colección de Bancaja, que es la colección privada más completa del mundo en obra gráfica de Picasso.
En esta serie, "se presenta un Picasso ya mayor, de 80 años, que contempla con melancolía a bailarines y bailaoras" con los ojos del recuerdo.
También se incluyen en esta exposición unas fotografías que muestran el taller en el que fueron pintados los telones.
Y algo que ayuda a hacerse un idea del ballet, se proyecta en una gran pantalla una versión del ballet que se hizo enteramente fiel para la que se reprodujo tanto el decorado como el vestuario.
Por R. V. M., Valencia
26-04-2008
Fuente:
Levante-EMV
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