Empezó como las buenas ideas: por azar o casualidad, los tres hermanos Rapa Carballlo, Fernando y Soledad, diseñadores gráficos; Andrea, historiadora hallaron un viejo álbum de figuritas que pretendía dar una versión más o menos completa de la historia argentina.
"Pero había huecos, espacios sin llenar, y el relato estaba trunco" dice Fernando, director de arte del diario Público, de España. "Entonces, sigue, decidimos completar esa historia nosotros mismos".
Los tres hermanos convocaron a un grupo de artistas gráficos argentinos para llenar esos huecos y después de cinco años el viejo álbum se convirtió en Antifichus, un manual de historia argentina revisitada recién lanzado en la Argentina, y en una potente muestra de arte gráfico llamada 200 años de historia re-diseñados que causa sensación en la Casa de América de Madrid. "Es una reinterpretación desenfadada de la historia del país desde lo visual", dice Rapa Carballo, vía telefónica.
No deja de ser curioso. A veinte metros de la fuente de las Cibeles, esperan hasta el cierre de la muestra el 27 de febrero un falcón verde como símbolo del terror de los años de plomo o una versión pop y 3D de Eva Perón.
También un repaso de los acontecimientos centrales de la historia reciente estampados sobre tablas de skate.
Habrá que decir que los Carballo son el trío detrás de la idea, pero que detrás de ellos están los mejores artistas gráficos de la argentina. El resultado: una mirada aguda de lo que somos.
En esta tierra los refugios son de fuego
Y el aire abriga como manto de agua hirviendo
Ha llegado la noche antes de que la tarde asome
Y el hombre se quiebra como un papel calcinado
Nadie oye el crepitar de la piel
Nadie oye el corazón que aún late
Ahora cae una lluvia más débil que el hollín
Ahora caen las últimas gotas de cielo
Aire como fuego
Fuego como tierra
Tierra como agua
Agua como aire
Sobre un cielo que arde no habrá otro cielo
Sobre la tierra que arde no habrá otra tierra
Sobre un hombre que arde no habrá memoria
Una hélice gira sobre una nube de escombros
Ruge ante la mirada de nadie
Lejos el cielo devora el último aullido
Aún los recuerdos llueven