El arte contemporáneo iberoamericano busca un hueco en el mercado chino
China es, en muchos sectores, el país de las oportunidades de nuestro tiempo, por su rápido crecimiento económico y su inmenso mercado potencial.
Algunos comerciantes de arte iberoamericano están empezando a darse cuenta de lo interesante que puede ser también para ellos el creciente coleccionismo local.
Mientras la mayoría del público chino reacciona con timidez e incomprensión ante gran parte del arte extranjero, hay también cada vez más coleccionistas del país que comienzan a interesarse por lo que se hace fuera, según los galeristas consultados esta semana en la Feria de Arte de Shanghai, cita de referencia en Asia.
Si en la edición anterior sólo participaron una galería especializada en arte de América Latina y una joven pintora independiente española, al cabo de sólo un año, diez de las 17 galerías extranjeras representadas muestran arte iberoamericano, junto a unas 150 galerías chinas con arte local.
"Cada vez participan más galerías latinoamericanas en la feria, eso quiere decir que ha habido un progreso en el mercado", opinó la venezolana Mitze Méndez de Feng, responsable de la galería 1001 de Shanghai, la única de la ciudad especializada en arte sudamericano, que ya estuvo el año pasado.
"La verdad es que en China nadie va buscando arte latinoamericano, pero cuando llegan y ven lo que está en la galería les encanta, porque es una mezcla, no es arte ni europeo ni africano, sino algo muy diferente de lo que los chinos normalmente conocen de fuera de China: arte francés, italiano o español", dijo.
Así, un grupo de galerías de arte latinoamericano de Uruguay y Canadá, Argentina, China, Estados Unidos y Japón han creado por primera vez un Pabellón Latinoamericano, que se ha estrenado en esta feria y en el que se presentarán conjuntamente en 2008 en ferias de todo el mundo, incluyendo Madrid y Buenos Aires.
Con decenas de artistas de Uruguay, Argentina, Brasil, México, Chile, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guatemala y Cuba, y dos galerías de España (país invitado este año al pabellón conjunto que es uno de los más grandes y llamativos de toda la feria), los impulsores el espacio esperan sentar las bases para una paulatina entrada en el país.
"Nuestro gancho con el público chino van a ser los maestros (en esta ocasión Dalí, con dos serigrafías de temática erótica, y Chillida, con un grabado) cuyas obras nos servirán para presentar, junto con ellos, a artistas más jóvenes", explicó el director del pabellón, Alvaro Cirillo, director de la galería uruguayo-canadiense Trazos UY.
"Todos sabemos que esto es una primera avanzada, una apuesta de futuro", señaló, aunque va a ser duro, como reconoció el galerista argentino Pablo Datria, del Proyecto Artístico Angel Guido bonaerense, ya que los chinos "no saben de historia del arte latinoamericano y no reconocen ni el nombre de los maestros".
Cirillo destacó que ocurre lo mismo en China con "todo el arte distinto al nacional", y aseguró que vale la pena acudir todos los años para ir haciéndole un sitio a la creación iberoamericana.
Esta falta de prejuicios con que los coleccionistas chinos se acercan al arte extranjero tiene también sus ventajas para presentar a los más jóvenes, ya que se contempla la obra por sí misma más allá de la autoría, destacó la japonesa Kumiko Furusawa, directora de Promo-Arte, la única galería de su país especializada en arte latinoamericano.
Aunque el público local tiene un gusto muy nacionalista, más interesado por lo que conoce y desconfiado hacia las formas de expresión extranjeras que no sabe valorar, sobre todo, la abstracción, "hay una minoría con una visión global, y aunque crece lentamente, ese mercado tiene mucho potencial", aseguró Furusawa.
"En teoría este es un mercado emergente, aunque queda por ver si es verdad o resulta que es un mercado cerrado con pinta de emergente", opinó el artista español Antonio Forgué, representado por la galería española Art in Capitals en Shanghai.
"El arte extranjero ha entrado gotita a gotita durante los últimos 15 años, hay pocos libros, hay pocas exposiciones, hay mucha gente que nunca ha salido de China", opinó la directora de Art in Capitals, Ana Gómez Pujante, de manera que la formación de un público conocedor parecido al europeo llevará tiempo.
21-11-2007
Fuente:
Terra
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