El Ministerio de Cultura porteño inaugurará el miércoles 12 de enero la segunda muestra temporaria En la piel del otro, del artista Raúl Farco en el Paseo de las Esculturas, plaza Rubén Darío.
A través del programa Plaza de Escultura de la Ciudad, creado en el año 2008, se propone valorar el espacio público como destinatario de obras de arte, cuando una plaza se convierte en un espacio de exhibición que se potencia porque existe una relación histórica entre las plazas y las esculturas.
"El paseo de las Esculturas se creó para promover los efectos multiplicadores del arte en la vía pública. De esta manera las esculturas y los transeúntes transforman un simple pasar en una experiencia vital", destacó el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi.
La muestra En la piel del otro, con curaduría de Elio Kapszuk, consiste en 21 obras realizadas en acero, hierro y aluminio. Estos materiales nobles atravesados por 1.200 grados centígrados de temperatura se transformaron en cortezas de árboles caídos, figuras humanas, animales y pájaros que intercambian sus pieles en un diálogo intenso.
"En la piel del otro propone una reflexión simple, pero contundente: lo que le sucede a cualquier pequeña entidad nos afecta directamente a todos", explicó Farco.
Nunca antes los porteños habían contado con un lugar permanente de exposición y disfrute artístico a cielo abierto y en un espacio público. El paseo está destinado a albergar muestras temporarias de grandes escultores argentinos poniendo el foco en la producción escultórica monumental.
A partir de esta premisa el programa institucionaliza sitios urbanos, contemplando el desarrollo de políticas culturales que incorporan definitivamente el espacio público a la acción del gobierno, mediante el aprovechamiento de un ámbito plural de expresión y participación. La primera exposición, inaugurada en junio de 2009, reunió obras de Alberto Bastón Díaz.
La exposición se inaugurará este miércoles a las 11.30 en la plaza ubicada en la calle Austria entre las avenidas Del Libertador y Figueroa Alcorta.
No repares en mí como en tus letras
en cada signo que cierras en mi cuerpo
en el vacío de tus brazos en paréntesis
en el mudo abismo de las comas
en mi punto solitario y aún latente
en tus puntos más seguidos, tus apartes
No nací ni siquiera con mayúsculas
con el grito asfixiado de una hache
respiro miedos, ces, vocales
rebeldes erres que huelen a rabia
a error repetido
a orror hortografico
a ríos revueltos
a restos de vos
No aprendí a leerte
punto y coma
a separar de mí tus propias sílabas
buscarte fuerte y vocal y abierta
hallarte débil vocal cerrada
Me animaré, en cambio, a reescribirte
a enajenar tu lengua de mi boca
hablarte en tres idiomas acentuarte
exclamarte en otros tres interrogarte
qué será de vos
qué será de mí
si dejáramos de ser
tan dos puntos
consonantes