Por Marcos Brugiati
"Surge de un elemento concreto, en este caso las manos que se transforman en una obra original cuyo resultado pone a prueba la imaginación del que observa, dando lugar a diversas interpretaciones personales" explica Iván.
Vive en Rosario y tiene 30 años. Sus Imágenes, obras indefinidas que apelan a la subjetividad del observador, único crítico. Fotos tomadas en blanco y negro. Mediante el fotomontaje, las imágenes se transforman en múltiples, a veces desaparece la imagen superpuesta por otras; el impacto visual en muchas de ellas es único.
De chico jugaba con las herramientas del taller de su padre, construía juguetes y esculturas con repuestos desechables y materiales en desuso. De grande estudió medicina, amó la fotografía cuando compró por primera vez una cámara para tomar imágenes patológicas. Aprendió sobre el arte fotográfico y diseñó flash basándose en la prueba y el error. En su obra se refleja un estilo surrealista; utiliza rojos, azules, pasteles, blancos y negros. Paisajismo, macros, acuarela y photoshop.
¿A quién admirás?
"A León Ferrari por resistir a criticas desfavorables a su arte. A René Favaloro por su desempeño en el arte de curar"
¿Cómo escapas de la rutina?
"De la rutina de medicina, con fotografía; de la fotografía, con el diseño flash y de todo esto me gusta salir al aire libre a pescar".
Sus obras pueden verse exclusivamente en galerías virtuales o en su página web: www.ivanpawluk.hostoi.com
"Me concentro en las manos, herramientas necesarias en el desarrollo de la humanidad, portadoras de nuestra identidad como sujetos" concluye el artista.
El revés de las manos sobre el agua
Entre las palmas una luna enorme
Todo es noche y todo es día
Día en los pies, sobre la arena
Noche en la oscura sombra de este nombre
Hay un hombre que horada en otro hombre
Otro hombre vacío de sed
Vacío de justicia
Un hombre aguarda la sentencia
Ajeno a los días
A las noches sin vino
A una mujer que espera
Será su nombre en aquel hombre
El que detenga la mano incorregible
El que derrame el agua que no absuelve
El que convierta en sangre lo que toca
—Toda falsedad mueve montañas —dijo Pilato
Y con fe hundió sus manos en el agua
Con esa fe que otro dios gobierna