Por Melina Sullivan
Las obras que conforman "Nuestros silencios" se exhibirán en el parque Eduardo VII, Lisboa, hasta enero de 2010, y luego serán trasladas, con motivo de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, a plazas, jardines y avenidas principales de las ciudades de España, Francia, Bélgica, Alemania, Italia y Reino Unido. La muestra regresará a París, en 2011, con motivo del año de México en Francia.
La muestra está integrada por 10 esculturas tridimensionales de figuras humanas abstractas elaboradas en bronce y con pátina en color blanco, de de 3.5 metros de altura y de más de una tonelada de peso.
Rivelino representa con la instalación de "Nuestros silencios" lo que los seres humanos prefieren no decir, por eso cada una de las figuras tiene una placa rectangular que cubre la boca.
Se incluirán también esculturas de mediano formato pensadas para que los débiles visuales puedan establecer un diálogo artístico con él y la producción de un libro ilustrado en el cual participarán el especialista en arte Enrique Franco y el escritor Elmer Mendoza. La edición del libro, con el mismo título, se publicará en el respectivo idioma de cada uno de los países en donde se presentará "Nuestros silencios".
Inicialmente era un proyecto para México que incluía diez esculturas monumentales, que harían referencia a la libertad de expresión, pero luego el artista propuso llevarlas a espacios abiertos de varias ciudades de Europa, trabajo que ha llevado 18 meses incluida la planeación logística. La muestra fue aceptada y cuenta con la colaboración de la Dirección General de Cooperación Educativa y Cultural de la SRE, Proméxico, y las universidades de las Américas de Puebla y Rey Juan Carlos, de Madrid.
Arde la leña dócil
Un canto de pájaro la distrajo del hachero
O ese otro árbol de franca compañía
El tiempo habrá trenzado sus ramas
La lluvia las habrá unido por azar
Por amor
Una hoja cubrió otra hoja
Fueron horizonte único que se eleva
Sobre la corteza que cobija a toda savia
Ahora arde en motines
Arde rebelde un cuerpo sobre el otro
Estallan sobre un suelo de cenizas
No habrá lluvia que se vuelva savia
No habrá savia que se vuelva lluvia
Todo es cíclico
Hasta que el amor estalla y arde
Hasta que se consume