El bicentenario del país fue un disparador. Creyó que Villa Mercedes y sus músicos merecían tener una obra de arte que los representara.
Hugo Sayavedra es el único escultor de bronce en toda la provincia de San Luis y construyó una guitarra de más de tres metros de alto y setenta kilos. "Debe ser una de las más grandes del mundo" dijo y propuso hacer una marcha anual de los guitarreros para celebrar el cumpleaños de la ciudad.
Sayavedra construyó la guitarra con escala de uno a tres. Cada pieza de la escultura, valuada en cuarenta mil pesos, triplica el tamaño de un instrumento común y para hacerlo utilizó elementos de descarte: latas de cerveza y envases de desodorante que fundió en su horno. La cantidad que manejó es imprecisa aunque estima que empleó cientos que compró a linyeras y a otros que recolectó junto a su familia.
La caja, con una pátina que imita a la madera, está hecha de hierro y el diapasón con fundición no ferrosa, el material al que el artista accede después de fundir la chatarra; mientras que los clavijeros son de bronce. Movilizar la escultura de más de setenta kilos demanda el trabajo de al menos dos personas.
Una silla, sobre la que se afirmará la guitarra, también forma parte de su creación. Pesa más de ochenta kilos y está hecha con hierro. "Como los músicos dejan la guitarra sobre la silla, yo quise hacer lo mismo", comentó Sayavedra.
Hundirá el tallo en la tierra que socava
Bajo la maleza oirá brotar el agua
Se abrirá en hebras como ramas
Tejerá la trama que alimente al cuerpo
Inmóvil donde la tierra late
Nacerá una raíz de otra raíz
A más raíz más tallo
Que desgarre la tierra y su hermetismo
Penetrará profundo el aire desolado
Bifurcará sus hebras como ramas
A más rama volverán más hebras
En cada una crecerá una hoja
Cubrirá la piel que el tallo muda
Entre la tierra húmeda que nutre
Y el viento huraño que arrebata
A más tierra soplará más viento
A más viento más despojo
Desnudo crecerá este cuerpo
Entre el hambre infame
Entre la ausencia