Es lo que sucede al ingresar en el espacio porteño de San Telmo en el que vivió el artista argentino Alberto Heredia, que abrirá sus puertas a partir de marzo como museo y alojamiento para artistas, según anunció en forma exclusiva el gobierno porteño.
Heredia, quien falleció en 2000, no sólo legó al Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba) su patrimonio de más de 500 obras, sino también su departamento de la calle Caseros (a diez cuadras del museo), con todo su mobiliario y objetos decorativos.
La casa del artista funcionará como anexo del Mamba y, para visitarla, será necesario concertar una visita previa a través del museo. El pedido de Heredia fue que su departamento de 158 metros cuadrados se conservara como atelier museo y que también pudiera ser utilizado como lugar de estadía para artistas que vinieran del exterior. Con el objetivo de cumplir su deseo, en estos días el gobierno de la ciudad está poniendo a punto el inmueble y el museo está catalogando todo el patrimonio.
Escultor de vanguardia y dibujante, Heredia es un artista difícil de encasillar y, al mismo tiempo, sus obras tienen su inconfundible sello, como sucede con los grandes creadores. Están para atestiguarlo las esculturas de lenguas amordazadas, las cajas de camembert, las siluetas sin rostro revestidas en cintas como vendajes, entre muchas otras creaciones.
Se trata de un estilo de rasgos expresionistas y contestatario, que supo colocar al hombre como centro de reflexión y que se comprometió con el mundo que lo rodeaba. Al mismo tiempo, las obras de Heredia no dejan lugar para la indiferencia por parte del espectador, a quien interrogan.
Objetos encontrados
En el living de la casa, que tiene en total seis ambientes, hay, por ejemplo, una columna que remite a la antigüedad clásica y un triciclo, entre obras de Heredia, tales como el fantástico San Sebastián liberado de sus cuerdas. Alrededor, sobre las paredes, hay cuadros que le regalaron sus amigos o que el artista canjeó con ellos. Se trata de obras de Luis Felipe Noé, Luis Benedit, Manuel Espinosa, Liliana Porter, Clorindo Testa, Carlos Gorriarena y Oscar Bony, entre otros.
"Los artistas lo querían y admiraban. Era histriónico, irascible y de una ternura increíble", contó Laura Buccellato, directora del Mamba, quien fue amiga de él.
Buccellato destacó el fetichismo del artista que "elegía amorosamente cada objeto para sus esculturas o para su casa", señaló. Por ejemplo, sobre una repisa que está en el living se puede ver un muñeco de King Kong, una pajarera, una pequeña máquina antigua de coser y un posasombreros.
Como exponente de la neovanguardia y de la influencia de la estela duchampiana, Heredia encontraba los objetos a la manera de la tradición del objet trouvé, en los mercados de pulgas de San Telmo, del Cottolengo, del Ejército de Salvación y en negocios de compraventa.
Pero no sólo encontraba, sino que también fabricaba objetos que formaban parte de sus obras. Heredia sostenía: "En nuestra época, no hay ni grandes dioses ni grandes personajes políticos que representar, pero está el «dios objeto de consumo para consumir». Por eso soy objetista. Invento objetos a partir de objetos de consumo o materiales de desecho (trapos, dentaduras, platos, roperos, juguetes, ropa interior, vendas; todo sirve), y cargo esos objetos de vida, muerte, horror, ironía, para reflexionar sobre el hombre y su existencia."
El ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, destacó que la casa atelier de Heredia "se trata del ámbito de un artista que es casi imposible reconstruir en otro lugar". Y señaló, además, la importancia de que su legado enriquezca la colección del Mamba, que cuenta con un patrimonio de 6000 obras.
En cuanto a la biblioteca del artista, se encuentra distribuida por más de un ambiente del departamento y reúne libros de Lovecraft, Marguerite Yourcenar, Gabriel García Márquez, Camilo José Cela, Juan José Saer, entre otros de artistas como George Segal, Pablo Picasso, Alberto Giacometti, Wassily Kandinsky y Marcel Duchamp.
La directora del Mamba recordó que Heredia adoraba la ciudad de Buenos Aires, donde nació y falleció. También le gustaba viajar. En 1960 realizó su primera exposición individual en la galería porteña Galatea, donde presentó obras abstractas. Ese mismo año, se instaló en Madrid, donde se relacionó con artistas como Antonio Saura, Eduardo Chillida y otros integrantes del grupo informalista El Paso. Al año siguiente se estableció en Amsterdam. Y poco después llegó a París, donde se reencontró con su amigo Alberto Greco.
En 1967, participó de la exposición "Surrealismo en la Argentina", en el Instituto Di Tella. En tanto, toda la obra suya de la década del 70 se caracteriza por la furia y el dolor. De esta época son las esculturas de las lenguas amordazadas. Ante una amenaza de la Triple A, que le anunció su muerte, se refugió en Uruguay. En 1981, recibió una mención especial del Premio Henry Moore en Tokio.
En el texto que Buccellato escribió para la muestra retrospectiva que el Mamba le dedicó en 1998, se lee: "Conocer a Heredia sucedió como algo inevitable, como un ciclón que de pronto pasa cerca de uno modificando nuestra manera de ver y de sentir las cosas". Un ciclón que a mediados de 2009 volverá a tener una retrospectiva organizada por el Mamba en la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
EL PERSONAJE
Alberto Heredia
Profesión: artista
Origen: argentino
Nació y murió en la ciudad de Buenos Aires. Se definía a sí mismo como autodidacto. Escultor de vanguardia, en sus obras más recordadas utilizó objetos cotidianos y materiales de desecho para denunciar la banalidad y el autoritarismo, como en sus famosas cajas de camembert y esculturas amordazadas.
Claves
La casa-atelier de Alberto Heredia se suma a un grupo de otras viviendas en la ciudad de Buenos Aires que fueron lugar de trabajo de otros artistas y que hoy se pueden visitar.
- Benito Quinquela Martín. El predio del museo, en La Boca, fue donado por el pintor a la ciudad, así como su patrimonio de obras. En el tercer piso vivía el artista. Se encuentra en la calle Pedro de Mendoza 1835.
- Luis Perlotti. El escultor donó su casa-taller del barrio de Caballito y sus obras para que la ciudad lo destinará como museo. La semana pasada, reabrió la institución, luego de una importante remodelación que duró cuatro años. Está en Pujol 644.
- Juan Carlos Castagnino. La casa donde vivió el artista en Balcarce 1016 -San Telmo- data de fines del siglo XVIII.
- Rogelio Yrurtia. La casa-museo fue diseñada y habitada por el escultor argentino. Se encuentra en O´Higgins 2390, en el barrio de Belgrano.
- Batato Barea. Batatópolis se llama el museo que funciona en la que era la casa del actor. Está en la zona del Abasto, en Tucumán 3054.
- Xul Solar. El museo se encuentra en Laprida 1212 -Barrio Norte- y exhibe la obra del original artista. Está anexo a la vivienda de Xul, que no se encuentra abierta al público.
Por Laura Casanovas