La escultura como intervención en los espacios públicos
Más allá de su valor artístico, las esculturas en espacios públicos actúan en ocasiones como elementos transformadores del paisaje y del comportamiento de los ciudadanos.
Janet Echelman y Richard Serra constituyen dos casos muy diferentes entre si pero que al tiempo trabajan con similares objetivos de transformación de la percepción del paisaje "introduciendo" al espectador en sus obras.
El trabajo de la escultora Janet Echelman pretende modificar los espacios públicos urbanos mediante enormes esculturas construidas con materiales flexibles y móviles, especialmente nylon, que flotan sobre peatones y vehículos y cambian de forma a lo largo del tiempo. Ha realizado numerosas intervenciones de este tipo en todo el mundo, desde Venecia a Jakarta o Hong Kong. En 2008 está prevista la inauguración de una obra conmenorativa del 11 de septiembre, Hoboken 9-11 Memorial Island, en el Río Hudson en New Jersey.
Echelman ha realizado ya varios proyectos en la Península Ibérica. En España Target Swooping Down con ocasión de la feria ARCO de 2001, o, ese mismo año Swooping II por encargo de la Caja de Burgos. Pero una de sus obras más famosas es She Changes, una monumental membrana roja y blanca instalada en 2005 en la Plaza Cidade San Salvador en Matosinhos, en las afueras de Porto. La luz natural durante el día y un sistema de iluminación diseñado para la escultura por la noche generaban toda una serie de juegos de sombras móviles que invitaban a los peatones a introducirse en la instalación. La revista Sculpture publicó en su número de julio/agosto de 2005 un extenso artículo sobre esta obra.
El sitio de la artista incluye videos de sus instalaciones en espacios públicos y existe un video de She Changes disponible en YouTube.
Su Artist Statement explica claramente que su objetivo fundamental es la transformación del espacio público, especialmente de aquellos lugares que son poco conocidos y frecuentados (por ejemplo, por estar ocupados por grandes infraestructuras) o de iconos urbanos que, por su sobreexposición, han sido casi borrados del paisaje cognitivo y sentimental ciudadano. Para ello emplea preferentemente materiales flexibles y diáfanos que permiten que las corrientes de aire los muevan y moldeen, generando lo que denomina "coreografías del viento". Suelen estar acompañados de sistemas de iluminación para su visión nocturna. De este modo, la luz natural o artificial construye sombras e introduce de algún modo al espectador en la escultura.
A Janet Echelman se la ha definido como la escultora "no-Serra" o la creadora de "monumentos no-monumentos". La flexibilidad y transparencia de su obra contrasta con las también monumentales, pero masivas y rígidas, esculturas metálicas de Richard Serra. Como ejemplo de la aproximación de Serra al arte público, nada mejor que visitar las torsiones elípticas en el Guggenheim bilbaíno o la instalación de Intersection II en el jardín del MoMA (que se recoge en la imagen; vía Tropolism).
Pero, más allá de las diferencias formales y materiales, Echelman y Serra (este último al menos en una parte de su obra que se instala fuera de las salas de exposiciones) conciben sus esculturas como transformaciones radicales del espacio público que pretenden modificar tanto la experiencia estética, invitando al espectador a entrar en la escultura para poder explorarla, como el comportamiento de los usuarios de esos entornos, transformando su percepción del paisaje y su conducta.
Pero, ¿cómo percibe y entiende la gente este tipo de intervenciones? Parece existir una relación de conflicto contínuo entre los intereses de los artistas (y de los políticos que los contratan) y los ciudadanos. Analizaremos esta cuestión, a partir de otro proyecto de Janet Echelman, en un próximo artículo.
Por Juan Freire
02-02-2008
Fuente:
ADN
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