Frida Kahlo nació en Coyoacán al sur de la Ciudad de México el 6 de julio de 1907. A pesar de ello Frida decía haber nacido en 1910, mismo año del inicio de la Revolución mexicana, porque quería que su vida comenzara con el México moderno.
Este detalle muestra una singular personalidad caracterizada desde su infancia por un profundo sentido de la independencia y la rebeldía contra los hábitos sociales y morales ordinarios, movida por la pasión y la sensualidad.
Orgullosa de su patria y de su tradición cultural se enfrentó a la reinante penetración de las costumbres estadounidenses. Todo ello mezclado con su particular sentido del humor.
Su obra se caracteriza por poseer un sesgo muy personal y por una síntesis de elementos expresionistas y surrealistas acompañado con una temática popular y autobiográfica.
La vida de Kahlo quedó marcada por sus problemas de salud. En 1913 contrajo poliomielitis y a lo largo de su vida padeció de lesiones, accidentes y operaciones.
En 1939 se casó con el muralista, pintor y activista comunista Diego Rivera aunque su relación terminó en divorcio. Además en 1953 le tuvieron que amputar una pierna por debajo de la rodilla debido a una gangrena lo cual la sumió en una gran depresión.
La pintora falleció el 13 de julio de 1954 pero quedó en la memoria de todos como una de las pintoras más importantes de latinoamérica.
Hace días que no duermo
Ciego
Con el vacío de los párpados
Livianos
Inútiles
Hace días
Meses
Veo voces
Mudas súplicas
El dolor de una herida que no sangra
No hace mucho
Cayó una hoja
Lejos de su tallo
En silencio
Oculta
Entre ajenos amarillos
Y murió
No como muere el día
Junto a la fe del próximo
Murió como muere un hombre
Con la verdad irreversible del tormento
Hace noches
Otras noches
Llegaban voces
Como niño con caricias
Con pequeñas manos cóncavas
a los oídos abiertos
y al cuerpo escuchando
Hace noches que no duermo
Gira el vientre y gira
El abismo
—Cielorraso—
Como gota imperturbable se desploma
Otra fe sin esperanzas
Y el silencio que oprime
Como un abrazo vacío.