Las coloridas acuarelas, litografías y textos de puño y letra que dan forma al poema desnudan un Le Corbusier atípico: este reconocido funcionalista y estructuralita construye un libro-arte de tono filosófico que amalgama su idea de una geometría inherente al espíritu del hombre (geometría natural) con la metáfora del ángulo recto (la recta decisión).
Las litografías, 19 en total, juegan con esta idea y forman una suerte de iconostasio de las iglesias cristianas: "una especie de barrera espiritual entre el presbiterio y el resto de la nave que delimita el espacio sagrado del profano", explica a Télam Leontina Etchelecu, gestora cultural de la universidad de San Martín (UNSM).
"Nadie se imagina a un Le Corbusier escritor y pintor reflexionando sobre el hombre, creando sus propia cosmología y haciendo un paralelo entre la naturaleza y la vida del hombre", destaca la curadora de la UNSM, responsable junto a la Fundación Le Corbusier y el Círculo de Bellas Artes de Madrid del arribo de esta muestra al país.
El edificio de avenida Libertador 1902 será la última parada pública de esta obra en los próximos cinco años, ya que el poema -de la que sólo se conocen tres versiones facsimilares en la actualidad- será guardado durante ese lapso por la fundación parisina para su conservación.
Esas ediciones pueden verse expuestas en vitrinas, en tanto que los dibujos y bocetos con que el arquitecto construyó el libro original, del que en su momento se realizaron 250 copias, conforman la muestra instalada en la planta baja del edificio.
"El poema del ángulo recto", que llega a Argentina en el 54 aniversario de su publicación, llevó 8 años de gestación: Charles Edouard Jeanneret Gris (Le Corbusier) comenzó a escribirlo a mediados de 1947 y lo publicó en septiembre de 1955. Se trató de una edición limitada de 155 páginas.
Un espléndido libro de arte que combinaba dibujos y manuscritos que el autor reunió en un discurso plástico-literario calificado por él mismo como poema. Definida como "un canto" a la racionalidad de la naturaleza y la épica arquitectónica, esta obra se exhibe hasta el 25 octubre en el museo nacional de Arte Decorativo, curada por el español Juan Calatrava Escobar.
Le Corbusier pivoteó desde muy joven entre sus dos pasiones: la pintura y la arquitectura; "y esta obra significó para él una síntesis de su trayectoria creativa y de sus ideas en torno a las artes plásticas y la arquitectura", señala el texto curatorial. "El poema del ángulo recto" surgió casi naturalmente como una redefinición global de la esencia de la geometría y su rol en los procesos creativos y cognoscitivos, en medio de un periodo de intensa creatividad plástica y arquitectónica que legó obras maestras como la capilla de Ronchamp y la ciudad india de Chandigarh.
"Profundamente influido por el pensamiento hermético y la simbología alquímica, piensa un mundo que por la escisión, la dualidad, la tensión continua entre polos opuestos y asigna al artista-creador la misión de tender hacia la síntesis, la unidad, la fusión", indica Calatrava Escobar en el texto.
Para el curador, "esa es la idea clave que se desgrana en las distintas secciones que componen este poema literario y plástico, verdadero autorretrato de uno de los más grandes creadores del siglo XX". A la par de esta muestra se proyecta "El poema electrónico" que fue dirigido por Le Corbusier junto a los músicos Iannis Xenakis y Edgard Varese en 1958.
"El poema pretende mostrar, en el seno de un tumulto angustioso, a nuestra civilización en su camino hacia la conquista de los tiempos modernos", explicó en su momento el arquitecto, al que también se lo identificaba como `Corbu`, la firma que imprimió en numerosas obras.
En tanto que el próximo domingo a las 18.30, se estrenará en el subsuelo del museo la "Meditación coreográfica" compuesta especialmente por Oscar Araiz para la exhibición argentina, inspirado en el "Poema del ángulo recto" y con vestuario de Renata Schussheim.