Por Melina Sullivan
Francis Bacon fue homenajeado con una muestra llamada "Francis Bacon: A Centenary Retrospective" (Francis Bacon: Una retrospectiva centenaria) que recorrió Londres, Madrid y Nueva York.
La primera muestra de esta retrospectiva tuvo lugar en el museo Tate Britain de Londres a finales de 2008, donde fueron expuestas alrededor de 70 de sus obras que datan de varias etapas de su carrera.
A principios de febrero de 2009, la retrospectiva se trasladó al Museo del Prado de Madrid, donde permaneció expuesta desde el 3 de febrero hasta el 19 de abril de 2009. Esta exposición incluyó piezas que abarcan casi medio siglo de creación continua del artista. El Estado español aseguró la muestra por 1.252 millones de euros.
Finalmente, la muestra de homenaje al centenario de Bacon se trasladó el pasado 16 de agosto al Metropolitan de Nueva York, donde los cuadros se completaron con material inédito y documentos sobre la trayectoria profesional del artista.
Francis Bacon, nacido en Dublín el 28 de octubre de 1909 de madre irlandesa y padre australiano de origen inglés, tuvo una infancia difícil por causa del asma crónica que padecía, siendo la morfina una constante en su tratamiento. Su adicción y una fuerte alergia hacia los perros y los caballos se sumaban a los problemas de salud de Bacon, que fue expulsado de su casa en Inglaterra por su padre, tras haberle confesado sus inclinaciones homosexuales.
Su inicio en la pintura fue surrealista pero progresivamente derivó al expresionismo, siendo un autodidacta al no asistir a ninguna escuela de arte. Es considerado como el máximo exponente del expresionismo en la escuela inglesa y en sus obras recurrió a elementos como el dolor, la angustia, la muerte y el sexo. Continuó con toda la crudeza la línea que inició Picasso para la representación del cuerpo humano.
Los apuros económicos sufridos en los años siguientes a 1926 en Londres lo obligaron a trabajar brevemente como criado, a dejarse ayudar por un hombre mayor a cambio de favores sexuales y a cometer pequeños hurtos para mantenerse, circunstancias que fueron determinando al artista transformándolo en un retratista de la angustia y de la mortalidad.
Algunos rasgos de su personalidad como la obsesión, la soledad, su condición homosexual y su desorden lo llevaron a destruir la mayoría de sus cuadros a la edad de 35 años y cuando todavía no había logrado el reconocimiento de su obra.
Debido a las publicaciones de la revista "Connaissance des Arts" en 1971, las cotizaciones de los cuadros de Bacon no dejaron de crecer. Todos los años, la revista publica la lista de los mejores pintores del mundo y sitúa en primer lugar al pintor irlandés, siendo además el más cotizado.
Luego de superar un cáncer en 1989, Bacon viajó a Madrid desoyendo los consejos de su médico, ciudad en la que murió el 28 de abril de 1992. Un agudo ataque de asma y un ataque al corazón fueron la causa de la muerte del destacado artista.