El cuerpo dijo basta. A los 101 años murió el domingo 26 de julio la artista plástica salteña María Martorell.
Permanecía internada desde hacía dos semanas en una clínica de la capital provincial por problemas bronquiales y hacía más de una década que no producía obra nueva. Sin embargo desde hace sesenta años es un referente de la pintura abstracta en el país y sobre todo en su provincia.
Hacia 1940 se formó en el naturalismo estructurado de su maestro Ernesto Scotti, por aquel entonces recordaría Martorell que "el mundo del arte ni se sospechaba en Salta" pero fue en Europa; en España y Francia donde forjó el estilo que la consagraría, el de la abstracción geométrica que ya habían desarrollado las vanguardias de 1920.
A su regreso forjó el Grupo de Arte Concreto Invención, un movimiento concebido por artistas argentinos y pionero en el campo de la abstracción en todo el continente. El escultor Enio Iommi fue uno de sus tantos compañeros y Jorge Romero Brest le abrió las puertas de Buenos Aires.
Su prestigio le permitió exponer en Nueva York, París, La Habana, Caracas y Buenos Aires, donde vivía. Aunque nunca dejó de volver a su quinta-taller en Villa San Lorenzo, su lugar preferido para pintar.
Por estos días puede verse en la muestra Imán: Nueva York, en la Fundación Proa, una de sus obras producidas entre viajes a la Gran Manzana.