Por Melina Sullivan
El incendio comenzó el viernes 16 de octubre pasado alrededor de las 22 horas destruyendo centenares de obras del artista plástico brasileño Hélio Oiticica (1937-1980) en un taller en la planta baja de la casa de su familia, en el barrio Jardín Botánico de Río de Janeiro.
Cesar Oiticica, hermano del artista, responsable de la colección desde 1980, indicó a la prensa en Río que cerca del 90 por ciento de la colección de 2.000 obras resultaron dañadas con una pérdida estimada en 200 millones de dólares. La destrucción de estas obras significa una enorme pérdida para la cultura brasileña ya que Oiticica fue uno de los exponentes más transgresores del arte contemporáneo brasileño.
Las causas del incendio son desconocidas aún.
Hélio Oiticica , nacido el 26 de julio de 1937 en Río de Janeiro (Brasil) y fallecido en 1980 en la misma ciudad, es uno de los artistas más expresivos de Brasil, uno de los más importantes para el desarrollo del arte geométrico y su despliegue en el contexto social. Se situaba entre la vanguardia, la cultura popular brasileña, las realidades del subdesarrollo y el radicalismo de los sesenta haciendo una profunda reflexión sobre los temas relacionados con el arte, la invención y la libertad en nuestro mundo contemporáneo.
Fue uno de los fundadores del movimiento neoconcretista junto a artistas como Lygia Clark, Amílcar de Castro, Franz Weissmann, Lygia Pape y el poeta Ferreira Gullar, entre otros. Hacia fines de la década del 60 participó en la creación del movimiento Tropicalia, que en un principio fue fuente de inspiración para referentes de la música popular brasileña en los años 60 y 70, como Gilberto Gil y Caetano Veloso para luego transformarse en un producto comercial. Este movimiento innovador incluye música, cine, teatro y artes plásticas.
Le seca el labio la nada noche
La nada que besa el mármol
La nada sed
Tanto fuego en tanta nada
Esa nada barro que como nada cae
Abre venas que sueñan nada
Que esperan nada
La nada fe
Qué polen de nada cubre la manzana
Acaso será ella la mordida
La nada de sus manos verdes
La nada de su vientre en ve
La nada cielo en los pechos
Muerde la manzana
La nada Adán