Claudio Girola, reinventor de la abstracción
El Museo Tamayo exhibirá la obra de uno de los iconos del movimiento Arte Concreto.
Fue el reinventor de la abstracción. Fue un explorador de los límites conceptuales del dibujo y la escultura. Por ello, Claudio Girola es uno de los artistas más destacados del movimiento Arte Concreto en Sudamérica y por primera ocasión su obra se podrá ver en México, en la exposición Invención y Travesías 1923-1994, que se inaugurará el próximo jueves en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo.
Esta muestra reúne 16 esculturas y 31 dibujos de este artista de origen argentino que eligió como país de residencia a Chile, en donde se dedicó a interrogar la forma artística y a hacer de la escultura un agente constructor de espacios y territorios.
Los curadores encargados de seleccionar las piezas para la exhibición, Cecilia Brunson y Tomás Browne, plantean un recorrido a partir de lo que fue la palabra invención para Girola, a través de la cual configuró formas carentes de referencia antropomórfica.
Su labor, precisan los especialistas, da cuenta de problemas y posibilidades del arte abstracto.
La propuesta curatorial incluye el diseño del espacio expositivo a manera de una intervención arquitectónica que pretende evocar una línea de horizonte mediante la distribución de las esculturas sobre largas mesas. Los dibujos se han colocado en el espacio con el fin de propiciar un diálogo directo con las esculturas, para enfatizar la búsqueda de la forma abstracta por parte del artista.
Daniela Pérez, curadora asociada del Museo Tamayo, considera que Girola logró expandir los límites conceptuales de la escultura y posicionarla en relación con un paisaje natural y ver cómo ella misma podía construir espacios y territorios. "Otro de los elementos muy presentes en su propuesta fue integrar la base como parte de la escultura y a partir de eso determinar la forma, la masa y el espacio que ocupa".
Claudio Girola fundó en 1946 la Asociación de Arte-Concreto Invención en su país natal. En 1953 se trasladó a Chile, en donde abrió nuevos horizontes creativos al fundar la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Esta exposición toma su nombre de un viaje poético a lo largo del continente americano, conocido como "travesía de Amereida", que Girola realizó en 1965 junto con un colectivo de poetas, filósofos, pintores y arquitectos de origen chileno, argentino, francés e inglés. Interrumpido en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, el transcurso de esta travesía, de tres meses de duración, estuvo marcado por actos poéticos.
"En Girola podemos ver que el dibujo no es simplemente una herramienta de planeación para la escultura, sino que lo consideró un espacio mental de investigación fundamental en su trabajo. A partir del dibujo comienza a explorar nuevas relaciones entre el color y la forma", precisó Daniela Pérez.
Por Miguel Ángel Ceballos
29-01-2008
Fuente:
El Universal
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