Entre Cortázar y una mágica tribu
Claribel Alegría retrata los rostros de Roque Dalton y de Augusto Monterroso. Robert Graves y Juan Rulfo también desfilan por este álbum memorioso.
Hoy que se habla mucho de la literatura argentina y en especial de la obra de Julio Cortázar, dado que Argentina es el país invitado por la Feria Internacional del Libro de Monterrey y Cortázar el escritor homenajeado, llega a nuestras manos una viñeta del creador de Rayuela, El libro de Manuel y 62, modelo para armar.
El mundo sería mejor si lo gobernaran las mujeres, así pensaba el novelista Robert Graves, y lo registra la poeta nicaragüense Claribel Alegría en una de las muchas conversaciones que sostuvo con el autor de Todo eso a la sombra de una casa de Mallorca.
Vamos a asomarnos un poco al nuevo libro de la autora de Acuario y Alicia en el país de la realidad.
En la memoria de Claribel Alegría brillan otros rostros que vale la pena recordar ahora mismo; son otros rostros y otras voces, por ejemplo los que distinguen al guatemalteco Miguel Ángel Asturias y al mexicano Juan Rulfo.
Poco a poco, vemos cómo esos rostros se convierten en líneas, en páginas, en libros, y vemos cómo Claribel Alegría va acumulando esos materiales, juntando papeles sobre su mesa.
Este es el caso: Roque Dalton, José Coronel Urtecho, Robert Graves, Augusto Monterroso y Julio Cortázar tienen algo en común, además de ser escritores que surcaron el siglo XX. Todos forman parte de una Mágica tribu, libro publicado recientemente por la compañía Berenice.
El volumen consta de diez semblanzas sobre autores diversos y en ocasiones divertidos. Son semblanzas que tienen un lado humano. Anécdotas que yo espero trasciendan a la anécdota, ha dicho la autora recientemente.
Una de las semblanzas favoritas de la escritora es la de Julio Cortázar, con quien además sostuvo una estrecha amistad desde que se conocieron en Buenos Aires, en 1962.
En el volumen que lleva por título Mágica tribu nos hallamos ante imágenes dibujadas de memoria, imágenes fragmentarias, a veces un tanto inciertas, pero que nos acercan, eso sí, a la silueta elemental de estas figuras de las letras internacionales.
Con un criterio particular y caprichoso, Claribel Alegría recuperó papeles, documentos y recuerdos para armar este pequeño álbum de la memoria, en el que vemos asomarse a figuras tan dispares como José Vasconcelos y Robert Graves.
Al retratar a Augusto Monterroso, Alegría comprime en unas cuantas páginas el entusiasmo, la erudición y la inteligencia portentosas del autor de Mister Taylor y La letra E.
La poeta no se olvida de subrayar el singular sentido del humor de Monterroso y señala aquella frase inolvidable: “Estoy destinado a ser embajador de los países bajos”. Obviamente, Monterroso jamás dejó de reírse de su propia estatura, sólo comparable a la de un niño de baja estatura.
Páginas más tarde, Alegría escribiría, no acerca de un cuentista de metro y medio, sino de un novelista de dos metros: el argentino Julio Cortázar.
Así, en Mágica tribu nos encontramos con elementos que nos ayudan a pensar en Rayuela, en "El perseguidor", en la actitud de Cortázar ante la revolución cubana y nicaragüense y, sobre todo, en sus últimos días, dedicados a la escritura de Los autonautas de la cosmopista.
Son retratos breves los que hace Alegría, retratos irregulares, bien solucionados e ineludibles; son retratos arrancados a la memoria, que nos son devueltos ahora por una historia que todavía ni siquiera comienza a ser escrita: la historia de las letras del siglo pasado.
La escritora nicaragüense nació en 1924 y a los ocho años presenció la matanza de 30 mil campesinos e indígenas, hecho que la marcó de por vida y que surgió en diversos momentos de su obra. En 1978 obtuvo el Premio Casa de las Américas de Cuba por el libro Sobrevivo.
27-04-2008
Fuente:
Milenio
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