Apuleyo Soto: ''No existe emoción semejante a la lectura de un libro''
El autor de literatura infantil ofreció ayer una conferencia en Cáceres invitado por Aula HOY
Antes de empezar, convendría aclarar que esa reseña no puede ser más que un pálido reflejo de la intervención ayer de Apuleyo Soto, autor de literatura infantil, maestro, periodista y «duende con barba», según le calificó en su día Buero Vallejo, en el Aula de Cultura de la calle Clavellinas, invitado por Aula HOY.
Habría que llenar la información de signos de exclamación o intercalar subidas y bajadas a la narración, como si fuera una partitura, para reflejar en algo el modo en que el conferenciante, conocido por su peculiar actitud vital, animó ayer a los cacereños a que se entreguen al entusiasmo de la lectura.
Incluso a la literatura infantil, sin acotar edades. «Los libros son un cinturón de seguridad» frente a la sociedad actual, «y si no se cree en las hadas -añadió- las hadas mueren al amanecer». Peter Pan o El Mago de Oz fueron algunas de las principales referencias en su intervención.
En una gélida noche de diciembre, Apuleyo Soto impregnó de calor a sus palabras en la búsqueda de un objetivo confesado para su público: «Que salgan con ganas de volar de esta sala».
Milagros literarios
Para el autor de obras infantiles como 'El elefante cobarde' o 'Pepín Pepino, el fantasma miedoso', la literatura debe ser, por supuesto, un placer, pero no sólo eso. Debe ser, además, un instrumento que ayude a convertir el tránsito por la vida en una aventura.
«La literatura hace milagros, el milagro de enseñar a vivir en profundidad», subrayó el conferenciante de Aula HOY, que citó a lo largo de su «poética disertación», como la calificó el coordinador del Aula, Antonio Bueno Flores, a decenas de autores y libros de literatura infantil o a clásicos como Homero.
«Martin Luther King murió por su sueño, pero esos son los hombres que nos animan a seguir». «Somos simios imitadores», añadió, «pero mejor será imitar a Homero que a Jack el Destripador». No obstante, también advirtió que se debe tener cuidado con las utopías, porque algunas «han sido mortales».
Para Apuleyo Soto, «no existe emoción semejante a la lectura de un libro, sobre todo a la lectura de un libro en la infancia o la primera lectura de amor».
Él mismo reconoció, con emoción, estar hecho «de la pasta de los libros de mi infancia», y animó a «afrontar la vida como lo que es, una aventura, un viaje a lo desconocido».
«A mí me mantienen a flote los libros de los niños», admitió ayer en Cáceres, y lo recomendó como fórmula para sortear las encrucijadas que va presentando la vida. Después de todo, «la vida acaba, pero la literatura permanece», concluyó.
14-12-2006
Fuente:
Hoy digital
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