La literatura se tiñe de luto por Kapuscinski
Fallece uno de los grandes maestros del periodismo moderno
El fallecimiento del escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski conmocionó ayer al mundo de la cultura. La muerte sorprendió a los 75 años de edad a uno de los grandes maestros del periodismo moderno y el autor más traducido y publicado en el extranjero tres días después de ser sometido a una complicada operación.
Con la muerte de Kapuscinski, la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar de la Universidad de Guadalajara (UdeG) ha perdido a una de sus principales apuestas dentro del programa académico agendado para el próximo mes de agosto.
Uno de los grandes viajeros del último medio siglo, comenzó su carrera con ambiciones más bien modestas: Sólo quería cruzar una frontera; cruzar y regresar en seguida; cruzar para saber qué se sentía al hacerlo. Nacido polaco en Pinsk (hoy Bielorrusia), Ryszard Kapuscinski era un producto, una víctima más, del diabólico juego de fronteras del final de la Segunda Guerra Mundial. Al poco tiempo de emplearse como reportero en el diario polaco Sztandar Mlodych, en 1955, le dijo a Irena Tarlowska, su redactora jefe: “Quiero cruzar la frontera”. Se refería a la de Checoslovaquia, pero un año después ella le envió a India regalándole para ese viaje el libro Historia de Heródoto. Desde entonces, Kapuscinski se movió por el mundo acompañado del griego de Halicarnaso, con un ejemplar manoseado, subrayado y repleto de anotaciones, en busca del Otro, su gran obsesión, el motor de su vida y de su trabajo.
Durante los 30 años (1958-1981) que trabajó de reportero en la agencia de noticias polaca PAP fue testigo de infinidad de acontecimientos mundiales, como los numerosos cambios políticos de países del Tercer Mundo, desde Angola hasta el antiguo Zaire (hoy República Democrática del Congo). Asimismo, cubrió la llegada de la descolonización y la consiguiente independencia en el Tercer Mundo, además de hechos históricos como la caída del régimen democrático chileno o la revolución iraní.
En su dilatada carrera presenció 27 revoluciones, vivió 12 frentes de guerra y fue condenado en cuatro ocasiones a ser fusilado.
Harto de la censura polaca, a partir de la década de los 80 empezó a colaborar con periódicos y revistas internacionales, como The New York Times o Frankfurter Allgemeine Zeitung, a la vez que se introducía de lleno en el campo literario a través del gran reportaje.
Elegido en 1999 mejor periodista polaco del Siglo XX y distinguido con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003, Kapuscinski cuenta con una veintena de libros publicados. Se estrenó como autor con Bus po polsku (1962), pero el primero de importancia fue El emperador (1978, en español en 1989), sobre la caída del trono de Haile Selassie en Etiopía en 1974. Al título anterior siguieron El Sha o la desmesura del poder (1987) -narración de la salida de Reza Palhlevi de Irán-, Lapidarium (1990), La guerra del futbol y otros personajes (1992), El imperio (1993) -de la ya extinta URSS-, Ébano (1998), Los cínicos no sirven para este oficio (2000) -en el que habla del buen periodismo-, Desde África (2001), Los cinco sentidos del periodista (2003) y el libro-taller de la Fundación para un Nuevo Periodismo Latinoamericano (2004), creada y presidida por el escritor colombiano Gabriel García Márquez.
En el acta del jurado que le concedió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades se destacaba la preocupación de Kapuscinski “por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje”.
Señalaba también que “no se ha limitado a describir externamente los hechos, sino que ha indagado sus causas y analizado las repercusiones, sobre todo entre los más humildes, con los que se siente hondamente comprometido”. Y calificaba sus trabajos de “valiosos reportajes, agudas reflexiones sobre la realidad circundante y, al mismo tiempo, ejemplos de ética personal y profesional, en un mundo en que la información libre y no manipulada se hace más necesaria que nunca”.
El maestro
Ryszard Kapuscinski era una de las grandes figuras del periodismo moderno y adalid de la ética en esta profesión. “El maestro”, como lo llamó Gabriel García Márquez, se quejaba de que los medios de comunicación actuales estén inundados de noticias aisladas, casi suspendidas, sin explicación alguna, y que el reportaje esté siendo expulsado de los principales periódicos.
“Siempre creí que los reporteros éramos los buscadores de contextos, de las causas que explican lo que sucede. Quizá por eso los periódicos son ahora más aburridos y están perdiendo ventas en todo el mundo. Ninguno de los 20 finalistas de la última edición del Lettre-Ulysses del arte del reportaje -premio que se otorga en Berlín-, del que soy miembro del jurado, trabaja en medios de comunicación. Todos tuvieron que dejar sus empleos para dedicarse al gran reportaje. Este género se está trasladando a los libros porque ya no cabe en los periódicos, tan interesados en las pequeñas noticias sin contexto”, declaraba a finales de abril del año pasado.
La mayoría de su obra es una combinación de la gran historia con la pequeña que afecta a cada individuo, un análisis fino y pormenorizado de hechos y reflexiones.
FRASE A DESTACAR
“Siempre creí que los reporteros éramos buscadores de contextos, de las causas verdaderas que explican lo que sucede en nuestro mundo”
Ryszard Kapuscinski
24-01-2007
Fuente:
El informador
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