"El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración... El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje", aseguró alguna vez el autor de "La muerte de Ricardo Reis", que a pesar de su ausencia física reaparece ahora en este puñado de escritos que reflejan sus afinidades y fobias.
Creador de uno de los universos literarios más personales y sólidos del siglo XX y merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1998, Saramago supo aunar su vocación de escritor con su faceta de hombre comprometido que nunca dejó de denunciar las injusticias que veía a su alrededor o de pronunciarse sobre los conflictos políticos de su tiempo.
"El último cuaderno", la flamante obra póstuma publicada por Alfaguara, incluye comentarios de actualidad, reflexiones sobre cine y literatura, relatos de viajes y notas sobre autores que ilustran la "práctica de la indignación cotidiana", como define el italiano Umberto Eco en el prólogo.
La última entrada de blog solo tiene dos palabras "Obrigado, Mankell" ("Gracias, Mankell"), sobre la flotilla de ayuda a Palestina que fue atacada por el Ejército israelí y en la que viajaba el escritor sueco Henning Mankell.
Eco destaca en el prólogo del libro que, en su crítica moral y social, Saramago "no se toma los problemas a pecho sino que los trata poéticamente, de una manera fantástica y alegórica".
Además, elogia la honestidad del portugués que "no hace cumplidos, dice las cosas a la cara" incluso en temas tan controvertidos como la política del gobierno de Israel, el sentimiento anticristiano y lo absurdo de las religiones.
Tras la publicación de "El viaje del elefante" (2008), "Caín", "El cuaderno" (2009) y "Saramago en sus palabras" (2010), este volumen vuelve a mostrar a Saramago como un pensador "incisivo" que pone toda su ironía y precisión al servicio de su prosa.
En las páginas de su último cuaderno, el escritor refleja sus pasiones y sus fobias, ya sea recordando a sus numerosos amigos, denunciando la injusticia o censurando la actitud de personajes como el primer ministro italiano Silvio Berlusconi.
"No es un libro de circunstancias, es la despedida de un ser humano excepcional que abrió los ojos de muchos, un regalo inesperado que nos hace ocho meses después de su muerte", aseguró Pilar del Río, viuda de Saramgo, durante la reciente presentación del libro en Barcelona.
En aquella oportunidad, Del Río adelantó que el 18 de marzo, a nueve meses del deceso del escritor, se abrirá al público la casa de Lanzarote, en las islas Canarias, donde el autor de "Ensayo sobre la ceguera" y "La caverna" instaló su residencia en 1993.
Aunque él nunca dio su autorización o habló de esa posibilidad, su compañera y traductora considera que si "se desnudó en sus libros", es posible igualmente abrir su casa y mostrar a sus lectores la mesa en la que escribía, donde leía o su biblioteca.
Por otra parte, la viuda de Saramago está trabajando en la edición de una novela inédita, que se titulará "Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas", aunque poco ha podido avanzar, porque tiene que conocer exactamente lo que dejó escrito sobre esta obra.
Hijo y nieto de campesinos, Saramago nació en 1922 en la pequeña aldea de Azinhaga y publicó su primera novela en 1947, "Tierra de pecado", pero el reconocimiento mundial no le llegó hasta los 60 años, con "Memorial del convento".
Luego llegaron obras como "El año de la muerte de Ricardo Reis" (Premios del Pen Club Portugués y Dom Dinis), "La balsa de piedra" y "El Evangelio según Jesucristo", que generó críticas en el Vaticano y fue vetada en Portugal en 1992.
"Ensayo sobre la ceguera", "Todos los nombres", "Ensayo sobre la lucidez", "La caverna", "El hombre duplicado", "Las intermitencias de la muerte" son otras de las novelas más conocidas de Saramago.
Qué punto no es ciego en el abismo
La hebra de río que zanja el vacío
El verde estéril que lava la niebla
El horizonte que la tierra curva
Este puente desde donde miro
Cuál es el punto ciego del abismo
La oquedad del ojo enamorado
La solitaria marcha del hambre
El instante fatal antes del último segundo
Este puente desde donde miro