Juan Ramón Jiménez
Aún hay mucha obra inédita del escritor
La sobrina nieta de Juan Ramón Jiménez, Carmen Hernández Pinzón, afirmó hoy que aún hay mucha obra inédita del poeta español que su familia tiene la responsabilidad de ir sacando a la luz, un propósito que espera empezar a cumplir en las conmemoraciones que se avecinan. En diciembre se cumplen 125 años del nacimiento del poeta y, en 2007, los 50 años de la concesión del Premio Nobel de Literatura y de la muerte de su esposa, Zenobia Camprubí, en Puerto Rico, dijo Hernández Pinzón.
Así lo manifestó Hernández Pinzón en Santander (norte de España), donde participó en la inauguración de las jornadas “El legado de Juan Ramón Jiménez en la poesía española contemporánea”, organizadas por la Fundación Gerardo Diego con la colaboración del Centro Cultural de la Generación del 27.
La heredera de Juan Ramón Jiménez, que es la responsable de gestionar su legado, donó durante este acto a la Fundación Gerardo Diego uno de esos poemas inéditos, “Estática”, escrito en 1909 y que, como una premonición, refleja los sentimientos que despertó en él el paisaje de Santander, cuando visitó esta ciudad norteña años después en 1924. De esos sentimientos dio testimonio en uno de sus escrito Gerardo Diego, el “último eslabón” de Juan Ramón Jiménez con los poetas de la Generación del 27, que le consideraron su padre y, “como hacen los hijos, se rebelaron contra él”, afirmó. Gerardo Diego fue también el único que expresó su alegría públicamente cuando le fue concedido el Premio Nobel.
La reacción que imperó entonces fue la del malestar porque Juan Ramón Jiménez estaba muy mal visto, recordó su sobrina nieta, quien relató, sin citar nombres, que hubo incluso quien se preguntó por qué se daba ese reconocimiento “a un señor que había escrito un libro sobre un burro”.
Pero el autor de “Platero y yo” no quería, según su descendiente, ni premios ni honores porque “su fin y su meta eran únicamente la poesía”. Además, el año que recibió el Nobel fue triste para el poeta, quien vivió el exilio en Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, porque murió su gran amor, Zenobia Camprubí.
La amistad entre Gerardo Diego y Juan Ramón Jiménez comenzó en 1920, cuando el más joven visitó al maestro de la mano del también poeta León Felipe y se atrevió a discutirle sus planteamientos estéticos, recordó la hija del primero de ellos, Elena Diego. La también presidenta de la Fundación Gerardo Diego afirmó que, desde ese momento y hasta que Juan Ramón Jiménez murió, la fidelidad de su padre hacia éste en lo literario y en lo personal fue “absoluta”.
Entre los papeles de Gerardo Diego que guarda la Fundación ha aparecido un texto mecanografiado con anotaciones manuscritas de una de sus obras fundamentales, el extenso poema “Espacio”, escrito en 1954, que se expone durante las jornadas, junto a primeras ediciones de sus obras, los cuadernos de poesía y revistas que creó y las ediciones que estuvieron a su cuidado, entre otros materiales.
La Fundación tiene previsto hacer una edición facsímil de esta copia de “Espacio”, que fue enviada por Juan Ramón Jiménez a la revista “Poesía” y después regalada por el director de esta publicación, José García Nieto, a Gerardo Diego.
21-10-2006
Fuente:
EFE
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