Roa Bastos en ediciones de bolsillo
El próximo mes de enero DeBolsillo inicia la publicación de la Biblioteca Augusto Roa Bastos.
La serie empieza con las tres obras fundamentales de este escritor paraguayo, que está a la altura mítica de otros grandes de la literatura de Hispanoamérica como Alejo Carpentier, Lezama Lima, García Márquez o Carlos Fuentes. Esta trilogía sobre el monoteísmo del poder (en breve: sobre los dictadores, tan frecuentes en la historia de Latinoamérica) se inicia en 1960 con la novela Hijo de hombre, una de las más famosas de su autor, a la que siguen Yo el Supremo (1974), considerada por los expertos y gran número de lectores como la obra maestra de Roa Bastos, y El fiscal (1993). Tres novelas impresionantes.
Además, en mayo DeBolsillo completará la Biblioteca Roa Bastos con un volumen de Cuentos completos, inédito en España. Los libros se venden por 10 euros.
Asunción, 1917
Nacido en la capital paraguaya, Asunción, en 1917, Augusto Roa Bastos dio sus primeros pasos literarios en la adolescencia escribiendo en guaraní, lengua que nunca dejó de cultivar. Su vida es un espejo de la agitada historia de su país y de toda América Latina. Con sólo 14 años participó como voluntario en la guerra del Chaco y dos años después, en 1933, comenzó a colaborar con El País, un diario de su ciudad natal. Durante la Segunda Guerra Mundial ejerció como corresponsal en Londres, una experiencia que se tradujo en el libro La Inglaterra que yo viví.
Su regreso a Paraguay fue breve y en 1947 se exilió a Buenos Aires, donde a lo largo de 30 años escribió gran parte de su obra. En el exilio, Roa Bastos estuvo al frente de un movimiento de intelectuales paraguayos que denunciaron las violaciones a los derechos humanos durante el gobierno dictatorial de Stroessner, que duró 35 años (1954-1989). En 1976 el escritor se instaló en Francia y en 1996 regresó definitivamente a Paraguay, donde falleció en 2005, tras vivir unas tristes peripecias domésticas, que fueron reflejadas en su momento en la crónica negra de los periódicos.
Miguel Guillem
02-02-2008
Fuente:
Las Provincias
Otras noticias