Juan Cruz Ruiz, un narrador tras la huella de su propia memoria
Presentó en Buenos Aires su última novela, de clave autobiográfica
Los viajes, el paso del tiempo, los miedos, la vida, la muerte, la memoria y el mar como presencia constante se despliegan en prosa pero con intensidad poética en Retrato de un hombre desnudo, el libro del escritor y periodista español Juan Cruz Ruiz que anoche se presentó en Viajes el Corte Inglés, en una reunión que convocó a importantes escritores argentinos y a grandes autores contemporáneos de otras latitudes, que hicieron llegar su voz.
"Es un libro de preguntas: ¿por qué acaba la salud?; ¿por qué acaba la alegría?", expresó Juan Cruz, y contó que escribe de madrugada, "cuando los sueños están aún frescos, antes de que me empiecen a decepcionar las horas".
Durante la presentación, en la que dialogó con Jorge Fernández Díaz, escritor y secretario de Redacción de LA NACION, Juan Cruz cautivó al auditorio con frases que combinaban la precisión del periodismo (es uno de los fundadores del diario El País de Madrid y hoy su director adjunto) con la ambigüedad y el poder evocativo propios de la literatura.
Fernández Díaz definió el libro, editado por Alfaguara, como "un diario de viaje, un monólogo nervioso, lírico, descarnado, donde se visita la memoria con la rabia de quien es consciente del paso del tiempo. Es, ante todo, una novela sensorial".
"¿Por qué la presencia recurrente del mar, cuyo rumor parece marcar el ritmo de la prosa?", preguntó Fernández Díaz al escritor. "El mar me da paz, y cuando escribí este libro creía que el mar era el espejo en donde podría encontrar calma. Pero el mar es también peligro, devuelve ecos de tragedias", reflexionó Juan Cruz, que tiene más de diez títulos publicados y fue editor de Alfaguara entre 1992 y 1998.
Para el escritor, la literatura es un refugio: "Si no escribiera me moriría -dijo-. Escribo porque es una necesidad vital para contarme quién soy".
Más allá de la melancolía con que en la novela evoca su infancia, encuentros amorosos y amistades literarias, el escritor no se permite ceder en su asombro y entusiasmo por el mundo que lo rodea: "Ninguno de los aspectos de la vida, y menos el periodismo, se pueden afrontar desde el escepticismo -dijo-. Todo debe tener un componente de entusiasmo".
Juan Cruz nació en Tenerife, en el Puerto de la Cruz, el 27 de septiembre de 1948. De modo que ayer compartió con la nutrida concurrencia no sólo su libro, sino también su cumpleaños. Y lo esperaba una sorpresa: una vez terminado el diálogo aparecieron en una pantalla las imágenes de los escritores José Saramago, Jorge Edwards, Mario Vargas Llosa y Arturo Pérez-Reverte para homenajearlo con palabras sentidas.
"Hay en Juan Cruz tres personas: el periodista, el escritor y el amigo -expresó el premio Nobel de Literatura José Saramago-. El escritor tiene un estilo cálido y brillante, y como amigo está siempre disponible; es capaz de llamar del otro lado del mundo para preguntar si uno está bien. Les dejo un abrazo a los tres."
Vargas Llosa destacó su gran pasión por el periodismo. "Es una persona dotada de un entusiasmo y una energía inagotables -describió-. Es un extraordinario amigo y una persona de enorme generosidad."
Luego de semejante homenaje, sólo restaba apagar las velitas. Aplaudieron en cálido festejo los escritores Héctor Tizón, Eduardo Belgrano Rawson, Alicia Dujovne Ortiz, Claudia Piñeyro, Marcelo Figueras, Jorge Lafforgue, el dibujante Miguel Rep y Elvira González Fraga, en medio de un público que había seguido atento cada palabra y anécdota que compartió el escritor español.
Laura Casanovas
28-09-2006
Fuente:
La Nación
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