"Fue un escritor de variaciones sutiles, que revisó con estiletes agudos y espíritu socarrón textos fundamentales de la política argentina", sintetizaron voceros de la Biblioteca Nacional, donde esta noche serán velados sus restos para ser exhumados este sábado a las 16 en el Cementerio de la Chacarita.
Lamborghini recuperó la poesía gauchesca, al descubrir una fuerza revulsiva a través de la risa, utilizada como lo haría un bufón para burlarse y poner en evidencia lo más profundo que oculta el alma humana por medio de una escritura sometida a sucesivas condensaciones y agregados.
El bardo puso en marcha un dispositivo singular a partir de esta tradición literaria para producir una serie de documentos perturbadores y contemporáneos, que enlazan ambas épocas.
Leónidas Lamborghini nació en Buenos Aires el 10 de enero de 1927. Publicó los libros de poemas "El saboteador arrepentido", "La canción de Buenos Aires", "El solicitante descolocado", "Partitas", "El Ruiseñor", "Circus" y "Verme".
También, 11 reescrituras de Discépolo, "Odiseo confinado", "Las reescrituras", "El jardín de los poetas", "Personaje en penthouse", "Carroña última forma", "Mirad hacia Domsaar", "La risa canalla" (o la moral del bufón).
Es autor además de las novelas "Un amor como pocos", "La experiencia de la vida" y "Trento", y de la obra de teatro "Perón en Caracas". Varios libros suyos todavía permanecen inéditos.
En 1991 recibió el premio Leopoldo Marechal por el conjunto de su obra.
Tanto va la partícula al uranio que al final se parte como un óvulo
La razón es inmutable hasta que la voz
cava una herida
Ya no hay corazón que la pena rompa
Por cualquier tormento el alma estalla
Tanto va el alma al cuerpo que al final
se quiebra como un cántaro
Se quiebra en partes que otra vez se quiebran
Al azar golpean contra el núcleo que corrompen
Hasta que el cuerpo flagelado no es más cuerpo
Todo comienza con un núcleo que se parte
Un corazón que se deshace a golpes
Un átomo de uranio
Y la tierra es espejo donde se mira el hombre
Un terreno baldío que sin leña arde
Un corazón frío que no late